Dolores, 72 años. Viuda. Vive sola en Alicante.
Sus hijos le llaman por WhatsApp, pero ella odia los audios de 2 minutos.
Cena con la tele puesta para no oír el silencio.
En el centro de mayores le enseñan a hacer "copia de seguridad" del móvil.
Le dicen que así no pierde las fotos.
Ella solo quiere guardar la única foto que tiene con su marido en la playa del Postiguet.
Un día le salta una notificación: "Restaure su copia de seguridad del 15/05/2026".
Pero hoy es 4 de mayo, y la foto de la playa ahora sale con un señor que no es su marido. ¿Fallo del móvil o de su cabeza?
Llega el domingo de elecciones. En el grupo de WhatsApp de "Amigas de Petanca" le llegan 20 mensajes, que si este partido te quita la pensión, que si el otro cierra el ambulatorio. No se aclara, no entiende las papeletas.
La máquina del banco ya la lía, imagina la urna electrónica que han puesto de prueba.
Al final, Dolores usa lo único que ha aprendido: hacer una copia de seguridad mental.
Apunta en un papel lo que sí sabe que necesita. Que el bus pase más, que no le cambien al médico, que pueda seguir viendo a sus nietos y vota con eso.
La copia de seguridad "del futuro" era de su hijo.
Le había configurado el móvil nuevo y se dejó su cuenta puesta.
La foto no era de su marido: era su hijo con su padre hace 30 años.
Dolores no estaba perdiendo la cabeza.
Estaba perdiendo la conexión con los suyos.
La solución no era más tecnología.
Era una comida el domingo.
Dolores , 72 años. Viuda de Manolo el del taller, piso en Virgen del Remedio con vistas al patio de luces.
Dolores amasa un bizcocho de yogur a las cinco de la tarde.
Como todos los martes.
Porque los martes viene Maricarmen, del 3ºB, a tomar café y quejarse del médico.
Su nieto Dani, 22 años, está tirado en el sofá trasteandole el móvil.
Abuela, que te voy a hacer una copia de seguridad y la subo a la nube.
Que si se te rompe esto, pierdes las fotos del abuelo.
Niño, tú dame el bizcocho y déjate de nubes.
Que bastante tengo yo con que me quiten las de la calle cuando llueve.
La soledad está en lo que no se dice: Dolores ya no cocina paella los domingos.
Desde que Manolo faltó, la paella para uno sabe a poco.
El móvil es lo único que suena después de las ocho, y casi siempre es el banco para ofrecerle un seguro de decesos.
llega sin avisar. Dani le pone un icono nuevo para el WhatsApp.
Al día siguiente Dolores no encuentra el grupo de petanca Virgen del Remedio.
Se pasa dos horas creyendo que la habían echado.
No la han echado, solo ha cambiado el dibujo. Cuando lo descubre, se le caen dos lagrimones en el delantal, dee rabia y de vergüenza.
Los momentos confusos son el pan de cada día:
La tele dice que bajes una app para pedir cita.
En el ambulatorio le dicen que sin app no hay cita.
Maricarmen le dice que ella va a las 7 y se pone la primera.
En la pescadería, la chica ya no da número de papel. "Dime las tres últimas del DNI, Dolores".
Y ella piensa: "¿Pero qué tres? ¿Empiezo por delante o por detrás?".
Lo de qué votar, llegan con el sobre electoral. Dolores lo abre en la mesa de la cocina, con el bizcocho delante.
Lee los nombres y no conoce ni a la mitad. Antes votaba lo que votaba Manolo ahora Manolo no está.
En la misa del domingo, Don Julián dice que hay que votar con la cabeza.
En la peluquería, Fina dice que hay que votar con el bolsillo.
En el centro de mayores, el del ayuntamiento dice que ahora se puede votar por internet.
Dolores mira la foto de Manolo en el aparador. Luego mira el móvil. Luego el sobre.
Al final, dobla la papeleta del partido que prometió arreglar las goteras del centro de mayores.
Porque allí juega a la petanca Maricarmen y Maricarmen es lo único que le queda de los martes.
Por la noche, antes de dormir, le da al "icono nuevo" sin querer.
Le sale un mensaje: "Copia de seguridad completada". Dolores sonríe. No sabe muy bien qué ha guardado, pero por si acaso, le da un beso a la foto de Manolo. Esa, de momento, no está en ninguna nube.
Llega el domingo de votar. Dolores lleva el móvil en el bolso, por si acaso.
En la cola del colegio electoral, saca la foto de Lucía para mirarla, a señora de detrás le dice: "Hay que votar pensando en ellos, en los que vienen".
Dolores asiente, obla su papeleta pensando en goteras, en médicos, en el bus... y en cielos azules.
Esa noche, Dolores le pide a Dani que le enseñe a hacer un selfie. Tarda 20 intentos. Al final sale uno, con el pelo alborotado y el patio de luces detrás.
Se lo manda a Lucía y escribe, letra a letra con un dedo: "Abuela también está en la nube".
CONTINUARA:
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