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PASADO
LA SOBERBIA TIENE UNA HIJA Y ES LA INGRATITUD, (EL QUIJOTE)
sábado, 9 de mayo de 2026
Favores sexuales....( El misántropo digital )
martes, 5 de mayo de 2026
LA VEJEZ 1
Dolores, 72 años. Viuda. Vive sola en Alicante.
Sus hijos le llaman por WhatsApp, pero ella odia los audios de 2 minutos.
Cena con la tele puesta para no oír el silencio.
En el centro de mayores le enseñan a hacer "copia de seguridad" del móvil.
Le dicen que así no pierde las fotos.
Ella solo quiere guardar la única foto que tiene con su marido en la playa del Postiguet.
Un día le salta una notificación: "Restaure su copia de seguridad del 15/05/2026".
Pero hoy es 4 de mayo, y la foto de la playa ahora sale con un señor que no es su marido. ¿Fallo del móvil o de su cabeza?
Llega el domingo de elecciones. En el grupo de WhatsApp de "Amigas de Petanca" le llegan 20 mensajes, que si este partido te quita la pensión, que si el otro cierra el ambulatorio. No se aclara, no entiende las papeletas.
La máquina del banco ya la lía, imagina la urna electrónica que han puesto de prueba.
Al final, Dolores usa lo único que ha aprendido: hacer una copia de seguridad mental.
Apunta en un papel lo que sí sabe que necesita. Que el bus pase más, que no le cambien al médico, que pueda seguir viendo a sus nietos y vota con eso.
La copia de seguridad "del futuro" era de su hijo.
Le había configurado el móvil nuevo y se dejó su cuenta puesta.
La foto no era de su marido: era su hijo con su padre hace 30 años.
Dolores no estaba perdiendo la cabeza.
Estaba perdiendo la conexión con los suyos.
La solución no era más tecnología.
Era una comida el domingo.
Dolores , 72 años. Viuda de Manolo el del taller, piso en Virgen del Remedio con vistas al patio de luces.
Dolores amasa un bizcocho de yogur a las cinco de la tarde.
Como todos los martes.
Porque los martes viene Maricarmen, del 3ºB, a tomar café y quejarse del médico.
Su nieto Dani, 22 años, está tirado en el sofá trasteandole el móvil.
Abuela, que te voy a hacer una copia de seguridad y la subo a la nube.
Que si se te rompe esto, pierdes las fotos del abuelo.
Niño, tú dame el bizcocho y déjate de nubes.
Que bastante tengo yo con que me quiten las de la calle cuando llueve.
La soledad está en lo que no se dice: Dolores ya no cocina paella los domingos.
Desde que Manolo faltó, la paella para uno sabe a poco.
El móvil es lo único que suena después de las ocho, y casi siempre es el banco para ofrecerle un seguro de decesos.
llega sin avisar. Dani le pone un icono nuevo para el WhatsApp.
Al día siguiente Dolores no encuentra el grupo de petanca Virgen del Remedio.
Se pasa dos horas creyendo que la habían echado.
No la han echado, solo ha cambiado el dibujo. Cuando lo descubre, se le caen dos lagrimones en el delantal, dee rabia y de vergüenza.
Los momentos confusos son el pan de cada día:
La tele dice que bajes una app para pedir cita.
En el ambulatorio le dicen que sin app no hay cita.
Maricarmen le dice que ella va a las 7 y se pone la primera.
En la pescadería, la chica ya no da número de papel. "Dime las tres últimas del DNI, Dolores".
Y ella piensa: "¿Pero qué tres? ¿Empiezo por delante o por detrás?".
Lo de qué votar, llegan con el sobre electoral. Dolores lo abre en la mesa de la cocina, con el bizcocho delante.
Lee los nombres y no conoce ni a la mitad. Antes votaba lo que votaba Manolo ahora Manolo no está.
En la misa del domingo, Don Julián dice que hay que votar con la cabeza.
En la peluquería, Fina dice que hay que votar con el bolsillo.
En el centro de mayores, el del ayuntamiento dice que ahora se puede votar por internet.
Dolores mira la foto de Manolo en el aparador. Luego mira el móvil. Luego el sobre.
Al final, dobla la papeleta del partido que prometió arreglar las goteras del centro de mayores.
Porque allí juega a la petanca Maricarmen y Maricarmen es lo único que le queda de los martes.
Por la noche, antes de dormir, le da al "icono nuevo" sin querer.
Le sale un mensaje: "Copia de seguridad completada". Dolores sonríe. No sabe muy bien qué ha guardado, pero por si acaso, le da un beso a la foto de Manolo. Esa, de momento, no está en ninguna nube.
Llega el domingo de votar. Dolores lleva el móvil en el bolso, por si acaso.
En la cola del colegio electoral, saca la foto de Lucía para mirarla, a señora de detrás le dice: "Hay que votar pensando en ellos, en los que vienen".
Dolores asiente, obla su papeleta pensando en goteras, en médicos, en el bus... y en cielos azules.
Esa noche, Dolores le pide a Dani que le enseñe a hacer un selfie. Tarda 20 intentos. Al final sale uno, con el pelo alborotado y el patio de luces detrás.
Se lo manda a Lucía y escribe, letra a letra con un dedo: "Abuela también está en la nube".
CONTINUARA:
miércoles, 29 de abril de 2026
LA ESPECIE HUMANA SITUA AL PLANETA, AL BORDE DEL ABISMO:
Marco conceptual:
Para delimitar la idea, conviene distinguir la “confusión social” de conceptos próximos.
En sociología clásica, Émile Durkheim describió la anomia como un estado en el que las normas pierden capacidad de regular deseos y expectativas, generando malestar y desorientación.
Más tarde, Robert K. Merton vinculó esa tensión normativa con la brecha entre metas culturalmente valoradas y medios legítimos para alcanzarlas.
En una lectura contemporánea, la confusión social puede entenderse
como un fenómeno más amplio: no solo “faltan” normas, sino que coexisten marcos
normativos y culturales múltiples, a veces incompatibles, que compiten por
definir qué es correcto, verdadero o legítimo.
Además, la confusión social no se limita al plano “moral”. También aparece en la construcción de identidades (¿quiénes somos “nosotros”?, ¿qué significa pertenecer?), en la atribución de autoridad (¿a quién creer?, ¿qué instituciones merecen confianza?) y en la interpretación de la información pública. Cuando los criterios de validación se fragmentan —por ejemplo, por la proliferación de fuentes, la desinformación o la personalización algorítmica—, se hace más difícil sostener acuerdos mínimos sobre
hechos y prioridades. En ese sentido, la confusión social es un problema de coordinación: afecta a la capacidad de anticipar conductas ajenas, reducir incertidumbre y cooperar en el espacio público.
Causas principales
1. Cambio social acelerado y desajuste cultural
Las transformaciones rápidas
—tecnológicas, económicas y culturales— suelen adelantar la capacidad de
adaptación de las instituciones y de los repertorios cotidianos. Cambios en el
mundo del trabajo (precariedad, automatización, plataformas), en la estructura
familiar, en patrones de socialización o en dinámicas migratorias pueden
generar un desajuste entre expectativas aprendidas y experiencias reales. En
esos períodos, las normas heredadas ya no “encajan” del todo y las nuevas
normas todavía no se consolidan, lo cual incrementa la sensación de ambigüedad
y de pérdida de orientación.
2. Desigualdad y fragmentación de experiencias
La desigualdad intensifica la
confusión social porque produce “mundos” paralelos dentro de una misma
sociedad. Cuando distintos grupos viven realidades económicas, educativas y
territoriales muy divergentes, también difieren sus diagnósticos sobre qué funciona
y qué falla. A ello se suma la percepción de injusticia o de falta de movilidad
social: si las promesas meritocráticas no se cumplen, los criterios de
legitimidad se erosionan y se vuelve más plausible adoptar explicaciones
simplificadoras o conspirativas. En consecuencia, disminuye la disponibilidad
para asumir reglas comunes y aumenta el conflicto interpretativo sobre
responsabilidades y soluciones.
3. Crisis de confianza institucional y
representación
Cuando instituciones políticas,
judiciales, mediáticas o científicas se perciben como ineficaces, opacas o
capturadas por intereses, la ciudadanía pierde referencias para evaluar qué
decisiones son razonables y quién tiene autoridad para proponerlas. La desconfianza
institucional no solo afecta a la obediencia a normas; también altera el
sentido de pertenencia y la disposición a cooperar. En ausencia de
intermediaciones creíbles (partidos, sindicatos, asociaciones, medios de
calidad), proliferan liderazgos carismáticos, mensajes emocionales y discursos
que prometen certezas inmediatas frente a problemas complejos.
4. Ecología informativa: sobrecarga, burbujas y
desinformación
La abundancia de información no
equivale a comprensión. La sobrecarga informativa, la circulación acelerada de
contenidos y la personalización algorítmica pueden reducir la exposición a
perspectivas diversas, reforzar sesgos previos y dificultar la verificación. En
escenarios de crisis (sanitarias, económicas o políticas), la competencia entre
narrativas se intensifica: se disputan no solo interpretaciones, sino hechos
básicos. Este debilitamiento del “suelo” compartido —un consenso mínimo sobre
realidad y evidencia— favorece que la vida pública se vuelva más confusa y que
la deliberación se sustituya por la confrontación.
Manifestaciones y señales observables
· Ambigüedad en roles e identidades: tensiones entre expectativas tradicionales y nuevasformas de vida (familia, género, trabajo, ciudadanía).
·
Polarización interpretativa: aumento de
lecturas incompatibles sobre los mismos problemas, con menor disposición a
reconocer legitimidad al adversario.
·
Desgaste de la conversación pública:
debate basado en etiquetas, sospecha o descalificación, más que en argumentos y
evidencia.
·
Inseguridad y ansiedad social: percepción
de falta de control y dificultad para planificar el futuro (económico, vital o
político).
·
Conflictos cotidianos: incremento de
fricciones en espacios compartidos (escuela, trabajo, barrio) por desacuerdos
sobre “lo correcto”.
Consecuencias sociales y políticas:
Las consecuencias de la confusión social suelen expresarse en tres planos. En el plano
relacional, se debilitan la confianza interpersonal y la cohesión, porque las expectativas sobre el comportamiento ajeno se vuelven menos estables. En el plano institucional, se erosionan la legitimidad y el cumplimiento normativo: si las reglas parecen arbitrarias o incoherentes, aumenta la desafección y la disposición a “salirse” del marco común. Y en el plano subjetivo, puede crecer el malestar (estrés, ansiedad, sensación de amenaza), especialmente cuando la incertidumbre se prolonga y afecta a la biografía de las personas.
En términos políticos, estos
escenarios pueden favorecer la simplificación: se buscan explicaciones únicas
para fenómenos complejos y se demandan soluciones rápidas que prometen
restaurar un orden claro. Ello puede traducirse en polarización, intolerancia
hacia la discrepancia y apoyo a medidas punitivas. Sin embargo, conviene
matizar que la confusión social también puede abrir oportunidades de innovación
cultural e institucional: cuando los marcos previos pierden fuerza, emergen
debates sobre derechos, reconocimiento y nuevas formas de solidaridad. El
efecto final depende de si se construyen mecanismos de deliberación y
protección social capaces de convertir el conflicto interpretativo en
aprendizaje colectivo.
Ilustraciones contemporáneas (sin agotar el
fenómeno)
Aunque la confusión social adopta formas distintas según el país y el periodo histórico, pueden señalarse ejemplos ilustrativos.
En crisis sanitarias o económicas, se intensifican disputas sobre la fiabilidad de expertos, la proporcionalidad de medidas y la distribución de costes. En el terreno laboral, la expansión de empleos inestables y la necesidad de “reinventarse” profesionalmente puede chocar con trayectorias educativas pensadas para un mercado más predecible. En el plano cultural, debates sobre identidad, reconocimiento y derechos pueden vivirse como ampliación de libertades por unos y como pérdida de referencias por otros, generando choques de interpretación sobre valores compartidos.
A todo ello se suma que las redes
sociales y ciertos formatos mediáticos favorecen la lógica del impacto y la
inmediatez, lo que reduce matices y alimenta la sensación de que “todo el mundo
dice cosas distintas”. En este escenario, la confusión no es solo un déficit
individual de información, sino un rasgo estructural de la esfera pública: se
disputan simultáneamente el significado de los hechos, los criterios de
autoridad y los límites de lo aceptable. Por eso, abordar el problema requiere
intervenciones a varios niveles.
Propuestas de abordaje: reconstruir marcos
compartidos sin imponer uniformidad
En primer lugar, se necesitan instituciones más transparentes y comprensibles:
procedimientos claros, rendición de cuentas y comunicación pública que explique razones, evidencias y límites de las decisiones. En segundo lugar, son clave políticas que reduzcan incertidumbre material (protección social, acceso a vivienda, salud y empleo digno), porque la precariedad crónica amplifica la desorientación y facilita discursos que ofrecen certezas simples. En tercer lugar, la educación mediática y científica puede fortalecer habilidades para evaluar fuentes, reconocer sesgos y deliberar con criterios argumentativos.
Asimismo, conviene promover espacios
de encuentro —en el ámbito local, educativo y comunitario— donde grupos con
experiencias distintas puedan cooperar en problemas concretos. La cooperación
práctica suele reducir estereotipos y permite reconstruir confianza.
Finalmente, desde la universidad y la investigación social resulta pertinente
combinar análisis macro (desigualdad, políticas, transformaciones productivas)
con estudios de la vida cotidiana (normas, identidades, consumos informativos)
para comprender cómo se produce la confusión social y qué intervenciones son
más eficaces. El objetivo no debería ser eliminar la pluralidad, sino generar
marcos mínimos compartidos que hagan posible la convivencia en sociedades
diversas.
Conclusión:
La confusión social, entendida como pérdida de claridad y de legitimidad de marcos normativos y de criterios de autoridad, no surge de un vacío: suele ser la consecuencia de cambios acelerados, desigualdades persistentes, crisis de intermediación y un entorno informativo fragmentado.
Sus efectos alcanzan la cohesión, la confianza y la calidad de la deliberación democrática, pero no determinan un destino inevitable.
Si se fortalecen instituciones, se reducen inseguridades materiales y se cultivan capacidades críticas y espacios de diálogo, la pluralidad puede gestionarse sin que derive en desorientación permanente.
En última instancia,
el reto consiste en construir acuerdos mínimos para convivir en medio de
desacuerdos razonables.
lunes, 27 de abril de 2026
El Miedo: Una Exploración Psicológica y Filosófica
1. Introducción
El miedo es una de las emociones más primitivas y
universales del ser humano. Desde los albores de lahumanidad, esta emoción ha sido tanto nuestro guardián como nuestro verdugo, protegiéndonos de peligros reales mientras, paradójicamente, limitando nuestro potencial de crecimiento y realización personal.
Este documento explora el miedo desde dos perspectivas
complementarias: la psicológica, que nos ayuda a comprender los mecanismos
neurobiológicos y cognitivos que subyacen a esta emoción; y la filosófica, que
nos invita a reflexionar sobre el significado existencial del miedo y su papel
en la construcción de nuestra identidad y comprensión del mundo.
A través de esta exploración interdisciplinaria, buscamos no
solo entender qué es el miedo, sino también cómo podemos relacionarnos con él
de manera más consciente y constructiva, transformándolo de un obstáculo en una
herramienta para el autoconocimiento y el crecimiento personal.
2. Perspectiva Psicológica del Miedo
La psicología moderna ha desarrollado una comprensión
sofisticada del miedo, examinándolos desde múltiples niveles: neurobiológico,
cognitivo, conductual y evolutivo. Esta perspectiva científica nos permite
entender el miedo como un fenómeno complejo que involucra tanto procesos
automáticos como conscientes.
2.1 Neurobiología del Miedo
La investigación neurocientífica ha identificado circuitos cerebrales específicos responsables del procesamiento del miedo.
La amígdala, una estructura en forma de almendra ubicada en el sistema límbico, actúa como el centro de alarma del cerebro .
Esta estructura evalúa
constantemente la información sensorial en busca de amenazas potenciales.
Estudios recientes han revelado que existen diferentes tipos de neuronas en la amígdala que regulan distintas intensidades de respuesta defensiva. Las neuronas vinculadas a la somatostatina (SOM) regulan estados defensivos de menor intensidad, mientras que otros circuitos neuronales se activan ante amenazas percibidas como críticas .
2.2 Teorías Psicológicas
La psicología ha desarrollado diversas teorías para explicar
el origen y mantenimiento del miedo. Históricamente, los trastornos de ansiedad
se incluían bajo el término de "neurosis", hasta que Freud los
identificó como trastornos de origen psicológico .
Las principales teorías psicológicas del miedo incluyen:
Teoría del Condicionamiento Clásico
Desarrollada por Watson y Rayner, propone que cualquier
estímulo inicialmente neutro puede adquirir la propiedad de generar miedo por
su asociación con estímulos traumáticos. Sin embargo, esta teoría ha sido
criticada porque no todos los estímulos pueden ser condicionados de igual
manera [4].
Teoría Cognitiva
Clark y Beck definen el miedo como un estado
neurofisiológico automático de alarma que conlleva la valoración cognitiva de
una amenaza, mientras que la ansiedad es un sistema complejo de respuesta
orientado al futuro, caracterizado por percepciones de incontrolabilidad e
impredecibilidad [5].
Teoría Bioinformacional
Lang formuló que las emociones se codifican en la memoria
como estructuras de información sobre el contexto estimular, las respuestas que
se producen y los significados asociados. Esta teoría tiene importantes
implicaciones para el tratamiento de fobias y trastornos de ansiedad.
2.3 Miedo Evolutivo y Adaptativo
Desde una perspectiva evolutiva, el miedo es una emoción primaria cuya función principal es protegernos de todo aquello que pueda poner en peligro nuestra supervivencia [6]. Los miedos evolutivos son adaptativos y funcionales, variando según la etapa del desarrollo.
3. Perspectiva Filosófica del Miedo
La filosofía aborda el miedo no solo como un fenómeno
psicológico, sino como una experiencia existencial fundamental que revela
aspectos profundos de la condición humana. Desde esta perspectiva, el miedo no
es meramente una respuesta adaptativa, sino una ventana hacia la comprensión de
nuestra finitud, libertad y responsabilidad.
3.1 La Angustia Existencial
Søren Kierkegaard fue pionero en distinguir entre miedo y
angustia. Mientras el miedo tiene un objeto específico, la angustia surge ante
la confrontación con la libertad y la posibilidad [7]. Para
Kierkegaard, la angustia es "el vértigo de la libertad" que
experimentamos al reconocer nuestras infinitas posibilidades.
Martin Heidegger desarrolló esta distinción en su análisis del "ser-ahí" (Dasein). Según Heidegger, la angustia surge cuando nos confrontamos con la nada, revelando nuestra condición de "ser-para-la-muerte" [8]. Esta experiencia, aunque perturbadora, es fundamental para el desarrollo de la autenticidad existencial
Contrariamente a la visión tradicional que considera la
angustia como algo puramente negativo, estos filósofos argumentan que la
angustia existencial puede ejercer un papel crucial en la vida de las personas,
revelando fundamentos básicos de la existencia [9].
3.2 El Miedo en la Filosofía Antigua
La filosofía antigua, particularmente el estoicismo,
desarrolló una comprensión práctica del miedo centrada en la distinción entre
lo que está bajo nuestro control y lo que no. Los estoicos consideraban el
miedo como una pasión destructiva que surge de juicios erróneos sobre el bien y
el mal.
Epicteto enseñaba que "no son las cosas las que nos
perturban, sino los juicios que hacemos sobre las cosas". Esta perspectiva
sugiere que el miedo no es una respuesta inevitable a las circunstancias
externas, sino el resultado de nuestras interpretaciones y valoraciones.
Los estoicos desarrollaron el concepto de "coraje"
(andreia) como la virtud que nos permite enfrentar el miedo de manera racional.
Este coraje no implica la ausencia de miedo, sino la capacidad de actuar
correctamente a pesar de él.
Séneca, en sus reflexiones sobre el miedo, observó que
"no nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles
porque no nos atrevemos a hacerlas". Esta paradoja ilustra cómo el miedo
puede convertirse en una profecía autocumplida que limita nuestro potencial.
4. Integración y Aplicaciones Prácticas
La integración de las perspectivas psicológica y filosófica
del miedo ofrece un marco comprensivo para el autoconocimiento y el crecimiento
personal. Mientras la psicología nos proporciona herramientas para entender y
modificar los mecanismos del miedo, la filosofía nos invita a reflexionar sobre
su significado existencial.
Aplicaciones Terapéuticas
La terapia cognitivo-conductual (CBT) ha demostrado ser altamente efectiva en el tratamiento de fobias y trastornos de ansiedad [10]. Esta aproximación combina técnicas de exposición gradual con reestructuración cognitiva, ayudando a las personas a modificar tanto sus respuestas conductuales como sus patrones de pensamiento.
5. Conclusiones
El miedo, visto desde las perspectivas psicológica y
filosófica, emerge como un fenómeno complejo que trasciende su función
biológica básica de supervivencia. Es simultáneamente un mecanismo
neurobiológico sofisticado, una experiencia psicológica moldeable y una puerta
de entrada hacia lacomprensión existencial.
La perspectiva psicológica nos enseña que el miedo es
modificable. A través de la comprensión de sus mecanismos neurobiológicos y
cognitivos, podemos desarrollar estrategias efectivas para gestionarlo. La
investigación en neurociencia nos muestra que el cerebro es plástico y que las
respuestas de miedo pueden ser reentrenadas.
La perspectiva filosófica, por su parte, nos invita a no ver
el miedo únicamente como algo que debe ser eliminado, sino como una experiencia
que puede revelar aspectos fundamentales de nuestra existencia. La angustia
existencial, aunque incómoda, puede ser el catalizador para un mayor
autoconocimiento y autenticidad.
•
Reconocer su función adaptativa sin permitir que nos
paralice
•
Desarrollar herramientas prácticas para su gestión
•
Cultivar la curiosidad hacia lo que el miedo puede
enseñarnos sobre nosotros mismos
•
Aceptar la incertidumbre como parte inherente de la
condición humana
En última instancia, el miedo no es nuestro enemigo, sino un compañero de viaje en el camino hacia una vida más consciente y auténtica. La sabiduría radica no en su eliminación, sino en aprender a danzar con él, transformando lo que inicialmente percibimos como limitación en una oportunidad para el crecimiento y la comprensión profunda de nuestra humanidad.
sábado, 25 de abril de 2026
EXTRAIDO DE ENTREVISTA A JOAQUIN VERDU ; SOBRE LA GUERRA CIVIL: (Nacido en Barrio Graos)
La voluntad y el
hambre como causas del conflicto
En mi opinión, si existieran hombres de buena voluntad, las guerras como las que aún
suceden podrían evitarse. El diálogo es fundamental para el entendimiento
entre las personas, pero la realidad es que, en muchas ocasiones, prevalece la
falta de comunicación y empatía, lo que conduce a enfrentamientos.
La Guerra de España, como tantas otras, tuvo su origen principal en la miseria.
La gente vivía en condiciones precarias, con salarios insuficientes para cubrir sus necesidades básicas. Esto sigue ocurriendo actualmente en muchos lugares, donde las personas se ven obligadas a abandonar sus países, ya sea en pateras o migrando desde América.
El factor determinante que impulsa esa migración es el
hambre, que actúa como una fuerza expulsora innegable.
En aquellos tiempos, la vida era muy dura. Los jornales apenas llegaban a dos pesetas al día, y el trabajo era agotador.
Mi hermano, por ejemplo, se dedicaba a cavar la tierra con un legón y ganaba 2,75 pesetas diarias, pero solo porque tenía empleo durante todo el año.
Sin embargo, de esa cantidad le descontaban
un real por la estabilidad laboral, lo cual demuestra lo difícil que era
subsistir incluso para quienes gozaban de cierta continuidad en el trabajo.
jueves, 16 de abril de 2026
martes, 14 de abril de 2026
"EL CACIQUE"

Cacique era el que designaba a los puntos de jefes de las comunidades taínas de las Antillas. A partir de la expansión colonial española en América, el término fue empleado por los conquistadores para designar a las autoridades políticas indígenas, sin atender a la diversidad de los sistemas políticos de América ni a la nomenclatura autóctona.
Son derivados de este término las palabras cacicazgo, caciquismo, '[cacicato] y caciquear.
no hay más ley que mi caprichoaquí el estado soy yo,
El apego a las ideas, puntos de vista, interpretaciones y estrechas opiniones.
No hay peor apego.
Velan la visión mental y la oscurecen.Por el apego a las ideas se llega a matar.Los venenos emocionales o tóxicos mentales, como el odio, los celos, la envidia, la rabia, el resentimiento, la soberbia y tantos otros, que nacen de la ofuscación y conducen a la misma.
-Los condicionamientos del subconsciente, es decir, las heridas inconscientes que arrastramos, las frustraciones y los traumas, todas esas huellas subliminales que perturban el pensamiento, condicionan la visión e impiden la lucidez y el sosiego.
sábado, 11 de abril de 2026
LAMECULOS Y AGRANDADOS / ASÍ FUNCIONA ESTE MUNDO


(De Andres Felpe Giraldo )
Vivimos en un mundo de jerarquías absurdas, de lealtades hacia arriba, en donde quién tiene el poder exige esa lealtad, pero le pesa su puta soberbia para brindarla con sinceridad. Porque para esos majestuosos seres, la lealtad es que el mundo perciba su ego como ellos mismos lo perciben, como si el mundo les debiera algo, como si fueran lo más preciado del universo.Esa gente miserable vive en el globo que otros les han construido lamiendoles el culo, sin más crítica que hacerles ver alguna mota que se les subió al hombro del vestido.
Lameculos y agrandados, así funciona este mundo cabrón.
Veo un calvo hijueputa, un niño grande con ínfulas de sabio, un par de gordas malditas, un atrabiliario corrupto que en lo más bajo de sus actos decidió
volverse evangélico cristiano para hacer de su poder efímero una superioridad moral permanente. Sí, los veo y los recuerdo, escupo esta pantalla y sigo escribiendo.

jueves, 9 de abril de 2026
martes, 7 de abril de 2026
ILUSTRACION
El salto del ángel




























