PASADO

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LA SOBERBIA TIENE UNA HIJA Y ES LA INGRATITUD, (EL QUIJOTE)

martes, 6 de octubre de 2026

BORJA VILASECA-2009 (La independencia pasa por aprender a auto-abastecerse)





Desde un punto de vista emocional, todo lo que una persona no se da a sí misma, lo busca en su relación con los demás: afecto, confianza, reconocimiento.


Es hora de reconocerlo: por lo general somos una sociedad de "eruditos racionales" y " analfabetos emocionales". No nos han enseñado a expresar con palabras el torbellino de emociones, sentimientos y estados de ánimo que deambulan por nuestro interior, esta ignorancia nos lleva a marginar lo que nos ocurre por dentro, sufriendo sus consecuencias.

"Los demás no nos dan ni nos quitan nada, tan sólo son espejos, que nos muestran lo que tenemos y lo que nos falta" .

Debido a nuestra falta de conocimiento y entrenamiento en inteligencia emocional, solemos reaccionar o reprimirnos instintivamente cada vez que nos enfrentamos a la adversidad.

 Apenas nos damos espacio para comprender lo que ha sucedido y de qué manera podemos canalizar de forma constructiva lo que sentimos.

 De ahí, que nos convirtamos en víctimas y verdugos de nuestro dolor, el cual intensificamos, al volver a pensar en lo sucedido.

 En eso consiste vivir inconscientemente, en no darnos cuenta de que somos cocreadores de nuestro sufrimiento.

Por el camino, las heridas provocadas por esta guerra interna, nos dejan un poso de miedos, angustias y carencias.

 La experiencia del malestar facilita, que nos creamos una de las grandes mentiras que preconiza este sistema, que nuestro bienestar y nuestra felicidad dependen de algo externo como el dinero, el poder, la belleza, la fama, el éxito, el sexo...

ROTOS POR DENTRO

"Sólo si me siento valioso por ser como soy, puedo aceptarme, puedo ser auténtico" (Jorge Bucay)

Bajo el embrujo de esta falsa creencia y de forma inconsciente, vivimos como si trabajar en pos de lo de fuera, fuese más importante que cuidar y atender lo de dentro.

Priorizamos el "cómo nos ven", al "cómo nos sentimos" y no sólo eso, este condicionamiento, también nos mueve a utilizar mucho de lo que decimos y hacemos, para que los demás nos conozcan, nos comprendan, nos acepten y nos quieran.

 Así es como esperamos recuperar nuestra estabilidad emocional.

Pero la realidad demuestra, que siguiendo esta estrategia, no solemos conseguirla y que en el empeño terminamos por olvidarnos de nosotros mismos.

 Por eso sufrimos al ir por la vida rotos por dentro, nos volvemos más vulnerables frente a nuestras circunstancias y mucho más influenciables por nuestro entorno familiar, social y profesional.

 Lo que piensen los demás empieza a ser más importante, que lo que pensamos nosotros mismos.

Al seguir desnudos por dentro, poco a poco nos vestimos con las creencias y los valores de la mayoría y empezamos a pensar y a actuar según las reglas, normas y convenciones que nos han sido impuestas, a través de este  "Pensamiento único" ,  es como se consolida el estatus-quo, establecido por el sistema.

LA CARENCIA COMÚN ES INVISIBLE

"Uno es lo que ama, no lo que le aman" (Charlie Kaufman)

A veces nos mostramos arrogantes y prepotentes al ínter-actuar con otras personas, creyendo que esta actitud es un síntoma de seguridad en nosotros mismos.

 En cambio, cuando nos infravaloramos o nos despreciamos, pensamos justamente lo contrario.

 Sin embargo, estas dos conductas opuestas representan las dos caras de una misma moneda: falta de autoestima.
 Es nuestra carencia común y a pesar de ser devastadora, es prácticamente invisible.

¿Qué es entonces la autoestima? Podría definirse como "la manera en la que nos valoramos a nosotros mismos" y no se trata de sobre o subestimar-nos.
 La verdadera autoestima nace al vernos y aceptarnos tal como somos.

La falta de autoestima tiene graves consecuencias, tanto en nuestra forma de interpretar y comprender el mundo, como en nuestra manera de ser y de relacionarnos con los demás.

 Al mirar tanto hacia fuera, nos sentimos impotentes, ansiosos e inseguros y nos dejamos vencer por el miedo y corromper por la insatisfacción.

 También discutimos y peleamos más a menudo, lo que nos condena a la esclavitud de la soledad o la ira y dado que seguimos fingiendo lo que no somos y reprimiendo lo que sentimos, corremos el riesgo de ser devorados por la tristeza y consumidos por la depresión.

COMPENSACIÓN EMOCIONAL

"Si no lo encuentras dentro de ti, ¿Dónde lo encontrarás?" (Alan Watts)
De tanto mirar hacia fuera, nuestras diferentes motivaciones se van centrando en un mismo objetivo, conseguir que la realidad se adapte a nuestros deseos y expectativas egocéntricas.

 Así es como pretendemos conquistar algún día la felicidad, sin embargo, dado que no solemos saciar estas falsas necesidades, enseguida interpretamos el papel de víctima, convirtiendo nuestra existencia en una frustración constante.

Expertos en el campo de la psicología de la personalidad afirman, que este egocentrismo que se origina en nuestra más tierna infancia, condiciona nuestro pensamiento, nuestra actitud y nuestra conducta, formando lentamente nuestra personalidad.

 Así, la falta de autoestima, obliga a muchas personas a compensarse emocionalmente, mostrándose orgullosas y soberbias.

Al negar sus propias necesidades y perseguir las de los demás, son las últimas en pedir ayuda y las primeras en ofrecerla.
 Aunque no suelan escucharse a sí mismas, se ven legitimadas para atosigar y dar consejos, sin que se los pidan.
 De ahí, que suelan crear rechazo y se vean acorraladas por su mayor enemigo " la soledad "







En otros casos, esta carencia fuerza a algunas personas a proyectar una imagen de triunfo en todo momento, incluso cuando se sienten derrotadas.

 Cegadas por el afán de deslumbrar para ser reconocidas y admiradas, se vuelven adictas al trabajo, relegando su vida emocional a un segundo plano.

 La vanidad, las condena a esconderse bajo una máscara de lujo y a refugiarse en una jaula de oro.

 Pero tras estas falsas apariencias padecen un profundo sentimiento de vacío y fracaso.

La ausencia de autoestima, también provoca que algunas personas no se acepten a sí mismas y se construyan una identidad diferente y especial, para reafirmar su propia individualidad.

 No soportan ser consideradas vulgares y huyen de la normalidad,  suelen crear un mundo de drama y fantasía, que termina por envolverles en un aura de incomprensión, desequilibrio y melancolía.

 Al compararse con otras personas, suelen sentir envidia, por creer que los demás poseen algo esencial que a ellas les falta.

El denominador común de esta carencia es, que nos hace caer en el error de buscar en los demás el cariño, el reconocimiento y la aceptación, que no nos damos a nosotros mismos.

 La paradoja es, que se trata precisamente de hacer lo contrario.

 Sólo nosotros podemos nutrirnos con eso, que verdaderamente necesitamos.

LO QUE PIENSAN LOS DEMÁS

"Cada vez que se encuentre usted en el lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar" (Mark Twain)

Cuenta una parábola que un hombre y su mujer salieron de viaje con su hijo de 12 años, que iba montado sobre un burro. Al pasar por el primer pueblo, la gente comentó: "Mirad ese chico tan maleducado: monta sobre el burro mientras los pobres padres van caminando." Entonces, la mujer le dijo a su esposo: "No permitamos que la gente hable mal del niño. Es mejor que subas tú al burro".

Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuró: "Qué sinvergüenza, deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va cómodo encima". Entonces tomaron la decisión de subirla a ella en el burro mientras padre e hijo tiraban de las riendas. Al pasar por el tercer pueblo, la gente exclamó: "¡Pobre hombre! ¡Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro! ¡Y pobre hijo! ¡Qué será lo que les espera con esa madre!".

Entonces se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los tres y continuar su viaje. Al llegar a otro pueblo, la gente dijo: "¡Mirad qué familia, son más bestias que el burro que los lleva! ¡Van a partirle la columna al pobre animal!". Al escuchar esto, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro. Pero al pasar por el pueblo siguiente la gente les volvió a increpar: "¡Mirad a esos tres idiotas: caminan cuando tienen un burro que podría llevarlos!".

EL ÉXITO MÁS ALLÁ DEL ÉXITO

Este gozo que siento no me lo ha dado el mundo y por tanto, el mundo, no puede arrebatármelo . (Shirley Caesar)

Los demás no nos dan ni nos quitan nada. Y nunca lo han hecho. Tan sólo son espejos que nos muestran lo que tenemos y lo que nos falta. Ya lo dijo el filósofo Aldous Huxley: "La experiencia no es lo que nos pasa, sino la interpretación que hacemos de lo que nos pasa".
 Lo único que necesitamos para gozar de una vida emocional sana y equilibrada es cultivar una visión más objetiva de nosotros mismos.  Sólo así, podremos comprendernos, aceptarnos y valorarnos tal como somos. 
Y lo mismo con los demás.

El secreto es dedicar más tiempo y energía a liderar nuestro diálogo interno.
 Hemos de vigilar lo que nos decimos y cómo nos tratamos, así como lo que les decimos a los demás y cómo los tratamos.

La verdadera autoestima es sinónimo de humildad y libertad. Es el colchón emocional sobre el que construimos nuestro bienestar interno. Y actúa como un escudo protector que nos permite preservar nuestra paz y nuestro equilibrio, independientemente de cuáles sean nuestras circunstancias. 
 Los filósofos contemporáneos lo llaman "Conseguir el éxito más allá del éxito". 
Dicen, que cuando una persona es verdaderamente feliz, no desea nada. Tan sólo sirve, escucha, ofrece y ama.

Podemos seguir sufriendo por lo que no nos dan la vida y los demás, o podemos empezar a atendernos y abastecernos a nosotros mismos. Es una decisión personal. Y lo queramos o no ver, la tomamos cada día.

Desde un punto de vista emocional, todo lo que una persona no se da a sí misma lo busca en su relación con los demás: afecto, confianza, reconocimiento. 
La independencia pasa por aprender a auto-abastecerse.











jueves, 1 de octubre de 2026

MIS PASEOS POR ISSO , 04/2014


SÁBADO DE GLORIA: (Camino de la bolea)

En este día y durante décadas el "Camino Real" de Isso que transitaba de las escuelas de la "Placeta", pasaba por la " Casa Mochete, y continuaba hasta las "Casas de Río". 
En el tramo que va, desde el "Corral de Victoriano, hasta "El barrio Bolos" . Desde tiempos, ¡A saber!).  Se celebraban partidas de bolea, hasta apenas hace un par de años.

 Mi primer recuerdo, cada vez que lo ando, es para M. Verdú, " Manolin ", que mantuvo la tradición hasta que una dolencia le obligó a dejarlo, y con el acabaron las boleas en Isso, tal y como se conocían.



En estos casos y cuando un lugar te recuerda que ese amigo de siempre ya no esta, llegan a mi memoria tiempos compartidos y procuras guardarlos, como parte del legado que  almaceno hasta el final de mis días, si la memoria me respeta.





 Me he sentido triste:
 
Es sábado de gloria y al pasar por el camino de la Bolea y no ver a nadie, he recordado a mi amigo en la ultima vez que le vi lanzando una bola, como puede verse en la foto.

Mientras ando este tramo, llegan a mi memoria sus últimos meses de vida.

Durante su enfermedad, le visite con cierta asiduidad, compartiendo charlas en su acogedora casa de los Partidores, y hasta el final de sus días mantuvo el ánimo sobre su posible recuperación.

 Sin embargo, y como es natural, ya se percibía su deterioro en cada visita, y para mí era doloroso saber que nadie podíamos hacer nada para ayudarlo.


Afortunadamente para quienes le conocían, o en mi caso yo como amigo, me dejo un legado, que mientras viva lo llevaré conmigo, se trata de su optimismo contagioso, su manera de disfrutar con los amigos haciéndote partícipe, siempre dispuesto a pasar un rato agradable, nunca enfadado, y gran compañero en el trabajo, cualidades que hacían de él, un gran tipo.


miércoles, 30 de septiembre de 2026

CLARISA, 3 (Paseando por los barrios)



Como desde hace unos años, a Manuel no le resultó fácil ponerse de pie, toma la garrota y después de saludar y poner la silla en su lugar, una vez más, agradece a Josefa el trato recibido y esta le responde con un ¡tenga cuidado Manuel!.


 El camino esta embarrado, Clarisa no menos agradecida y moviendo la cola, camina junto a su amo.
 Queda una hora y media de sol y los ojos de Manuel se recrean en el espectáculo que le ofrece la tierra mojada.

 Sube por la cuesta matapollo, y repara en algunas hortalizas tardías que Basiliso y Morcillo, a pesar de la mucha edad, aún continúan cultivando.




.  Los almendros y olivos recién duchados, convierten el paisaje en una postal mágica,  también recrea la vista en algunas parcelas inundadas.



Cuando pasa por el barrio Graos, en la esquina oeste esta Anton Basa, la Milagros y la  mujer de Anton el tuerto, después de saludarles y como es costumbre en Manuel con un chascarrillo, se sienta en la silla sobrera que hay en la puerta, esta lluvia sienta bien al monte, el esparto esta muy agostado después del verano tan seco, dice Anton.


 Manuel responde con otra observación, la cosecha de aceituna que estaba en peligro, con esta lluvia, salvo helada temprana, será buena.


 El sol se hunde en el horizonte de la peña lavada.
 Manuel¡ después de preguntar a Milagros por Anton, se levanta de la silla,   no le gusta hacer noche en el camino, pese a que está cerca de casa.


 Unos cuantos zagalones golpean un viejo balón en la era, junto al camino que va a la casa de Medina y al barrio Bartolos.



Al salir de Graos, en el lavadero que hay antes de llegar a la cañada, el agua de riego más la de lluvia esta desbordada, 
a causa de las piedras que para hacer remanso las lavanderas colocan en el cauce y así subir el nivel hasta las losas.


 Manuel no se atreve a sacar las piedras del cauce, su agilidad es muy precaria.
 Cuando llegue al barrio bajo ¡Penso!, informare a Luis de que los olivos los tiene son regados

CONTINUARÁ:



martes, 29 de septiembre de 2026

TIEMPOS DIFICILES:


11 / 01 / 2.012:


Son las 23 horas del tercer día laborable del año arriba indicado.

 Mi estado de ánimo en este momento es de desaliento contenido.


Las rodillas,  apenas me
dejan caminar, aun haciendo
 uso, de una o dos muletas. 
Otra de las causas  no es referida a la salud, es el momento de crisis que se vive en el mundo y especialmente España.
Como de costumbre, por la poca previsión y especialmente de aquellos que gestionan las obras públicas, que en este momento son las autonomías, los nuevos cabeza de ratón, han pugnado por invertir en obras faraonicas y muchas de ellas no han servido para nada.

   Por si eso fuese poco, los bancos han ofrecido dinero a la carta, a todo ciudadano que desease comprar una vivienda, con o sin respaldo patrimonial.

Tal y como algunos economistas avisaban. se ha producido el colapso, o reventón de la burbuja.
El resultado, millones de trabajadores al paro.


Una vez más, la historia nos muestra, que nos comportamos, como animales voraces, sin el mínimo atisbo moral, produciendo la angustia y la desesperación de familias completas, que han pasado de vivir de su trabajo, a vivir de la caridad. 


Con este panorama,y a  mi edad, siento que la soledad me va atenazando de manera implacable, no  porque  me desentienda de comunicarme, con aquellos que se encuentran en mi entorno, sea familia o compañeros de trabajo, sino, que mi percepción de las cosas,  me convierte en alguien, incapaz de desmontar de su cerebro, esa dolorosa realidad.


No deseo evocar con esta reflexion,  ningún tipo de alarma depresiva.
 Sin embargo, si me hace recordar, lo que mi padre decia al final de sus días.

 (Estoy contento de cómo  la vida me ha tratado, pero la que me queda, creo que  no merece la pena)











jueves, 24 de septiembre de 2026

CLARISA, 2 / Paseando por mis barrios


El Cosme, hombre entrado en años, ha dedicado buena parte de su vida al esparto, ahora no está  para trabajo tan duro, cuida algunas tierras con ayuda del hijo.

 Frente arrugada, algún pelo blanco le queda, que se desparrama entre sus orejas y cuello. gruesa gorra, con apenas visera cubre parte de su cabeza.

  El antaño, erguido y corpulento, va dando paso a un cuerpo encorvado y delgado, cara endurecida y seca, a la vez que jovial, cejas gruesas, nariz recta, viste una amplia chaqueta oscura, de abultados bolsillos, pantalón de pana rojiza, y albarcas sobre calcetines gruesos.

Clarisa se muestra atenta y meneando la cola ante Josefa, a la que conoce muy bien, esta no tarda en ponerle un poco de sobras del cocido sobre un pequeño cofin de esparto.
Afuera la tormenta está descargando con fuerza, algunos granizos menudos salpican en la puerta. 



Repuesto el Cosme, de las prisas por refugiarse de la tormenta, ahora está preocupado por el regreso, sabe que la cuesta de la calcina tiene una pendiente considerable,  y podría abrir cárcavas, difíciles 
para la subida del carro cargado..  

  Manuel mira la hora, son casi las 6 de la tarde, de prolongarse la tempestad, volverá noche a casa.

 Bromean con la posibilidad de quedarse en el molino a pasar la noche.   Josefa en tono distendido, dice, en el porchado cabéis todos ,rieron de buena gana.


Un plato de nueces, higos y bellotas pone Josefa sobre la mesa, al momento unos vasos y una botella de brandy, que le sobró en la navidad pasada. 
  Acomodados y conversando en tono jovial, les llegó el final de la lluvia, y un sol rojizo reflejaba el nubarrón camino del mediterráneo a la vez que había formado un espectacular arco iris, de Payuelas a las Minas.
El agua, aún arrastraba tierra y piedras sueltas del camino, despues que los invitados circunstanciales dieran las gracias a la molinera, todos se pusieron en marcha.
 Mientras tanto Josefa retiraba las viandas. 

CONTINUARÁ

martes, 22 de septiembre de 2026

CLARISA , 1 / Paseando por mis barrios


    

  
Paseo a Clarisa, mi pequeña y vieja perra, por calles de casas amarillentas, oscuras. agrietadas y tristes, horizontes cercanos, y montes rotos por bajos y oscuros nubarrones ,
niños que corren a la salida de la escuela, ondeando cabellos sucios y piernas secas.



   ¡Abuelo¡, me rodean y pongo un caramelo en la mano de cada uno, juguetean con la perra, después desaparecen, no sin antes uno de cabellos rubios y un poco canijo, me advierte que pronto lloverá.


 El viento levanta el polvo de calles en tierra, apenas veo, me giro un poco, para frenar la embestida y levantando el costado de la chaqueta y solapa, cobijo la cabeza y me aproximo a la pared del viejo  molino, en ese momento oigo la voz de Josefa.  ¡Manuel parece que llega la tormenta!.
 Mujer endurecida y severa, hace unos 5 años enviudó, ella con su  hijo continuaron con el negocio del molino. Sus ojos inexpresivos y tristes, dicen mucho de su infortunio, de aspecto corpulento y fuerte, es afable y atenta.



  
Las primeras gotas se desprenden del negro nubarrón, junto a la puerta hay un ancho porchado, donde un cliente recién llegado, trata de poner el carro cargado con costales de trigo y a la mula ,bajo techo, lo consigue, no sin algún relincho del animal, algo asustado por el ruido de los truenos.

 Clarisa me mira con cara de susto, tampoco le gustan las tormentas.
 Josefa me dice que debo quedarme en casa, tiene razón he salido por sacar a la perra, le contexto.
 
  En aquel momento y después de sujetar la mula en una de las anillas, entra por la puerta de interior, que da al molino, el Cosme.
 después del saludo, se extiende comentando lo extraño del tiempo, tan alejados ya del verano. 





CONTINUARÁ:   

viernes, 18 de septiembre de 2026

TIEMPOS ANTERIORES / 3

 

Reflexiones a los 41 Años:

Aperos agricolas / Años 50

 Buceando en mi pasado encuentro una infancia atormentada.

Recuerdo mis temores, de niñez y juventud, como una pesada losa en donde apenas podía escapar, quizá, el final de esta situación la debería ubicar a los 18 años, cuando se produjo mi estirado de cuerpo, y con ello, la mejora de mi autoestima. 

En la libreta origen de estas reflexiones, hago mención del oscurantismo y el silencio, que los padres ejercían sobre los hijos por el sombrajo permanente de la reciente "Guerra Civil"  Donde el objetivo primero era, el de inculcarnos la no rebeldía sobre lo establecido por el régimen.

En cualquier caso creo, que esa situación en cuanto a la búsqueda de libertad, no debí echarla de menos, pensemos el espantoso sometimiento que les tocó vivir durante varias décadas, a quienes lucharon en el bando perdedor, así como el control en todo el sistema educativo, posterior al conflicto, los filtros funcionaban con espantosa perfección, dicho esto, lo que percibo ahora es una adolescencia semi frustrada.

Al ser el sexto de la familia y último hijo, ¡ por cierto!, cuando nadie me esperaba, llegué más bien como una desagradable sorpresa en el año 1.950, cuando las dificultades de la familia para salir adelante eran bastante serias, por tanto, intuyo que mis primeros años  debí de ser una dificultad más para  mis padres, a la hora de poner algo en los platos para toda la familia.

 A todos les tocaba arrimar el hombro, de ahí, que la Josefa de Juarez (vecina), y mi hermana María, se les multiplicó el trabajo, mientras mi madre y los demás hermanos andaban echando jornales y ayudando en el cuido de tierras arrendadas, principal sustento.


  Cumplidos los 6 años mi ,situación lo mismo que la de la familia iría mejorando, sin embargo, me convertí en el  mandado por todos al ser el más peque, en cualquier caso he sido para todos el mimado de la familia, lo cierto, que no lo tengo muy claro.

Paso a relatar los recuerdos sobre mis primeros temores.

 Cuando yo tenía 10 años,  llegó  la herramienta imprescindible para poder  cultivar las tierras arrendadas del señorito  Damian.

 "La mula" . Herramienta fundamental para toda clase de menesteres agrícolas y de movilidad.


  Fuerte y corpulenta y con un problema en un ojo, que la convirtió en un animal muy proclive al espanto.

 Recuerdo las curas que mi padre y mis hermanos le hacían, con una especie de piedra azul molida colocada sobre un cartón doblado en forma de canaleta, que sujetaban lo mas próximo al ojo y cuando lo tenia abierto, se soplada con un canuto de caña de unos 30 cm, la respuesta del animal era bastante violenta con bastante peligro para quienes la rodeábamos.



La cura no surtió efecto y el animal acabo perdiendo toda la vista del ojo izquierdo.

Esa circunstancia la transformó en un animal muy peligroso,debido que cualquier ruido que no veía por esa parte, reaccionaba con movimientos bruscos,obligandonos a estar pendientes para sujetarle. 

 Alentado por mi hermano Juan, un dia en la puerta de casa le puso la cabeza con un solo ramal de sujeción y me ayudó  a montar a pelo como cabía esperar se asustó de un ruido procedente de la parte que no tenía visión, dio un salto parecido al de los toros de los rodeos americanos, y allí quedé yo en el aire y aterricé como pude.

 Nunca más volví a montar, esta cuestión da  idea de mis miedos, otro más atrevido habría reaccionado con motivación y no se habría rendido, en mi caso, no volví a intentar montar, ni en los días más duros de trabajo, cuando el animal acababa  extenuado tirando de la vertedera.