PASADO

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LA SOBERBIA TIENE UNA HIJA Y ES LA INGRATITUD, (EL QUIJOTE)

miércoles, 30 de septiembre de 2026

CLARISA, 3 (Paseando por los barrios)



Como desde hace unos años, a Manuel no le resultó fácil ponerse de pie, toma la garrota y después de saludar y poner la silla en su lugar, una vez más, agradece a Josefa el trato recibido y esta le responde con un ¡tenga cuidado Manuel!.




 El camino esta embarrado, Clarisa no menos agradecida y moviendo la cola, camina junto a su amo.
 Queda una hora y media de sol y los ojos de Manuel se recrean en el espectáculo que le ofrece la tierra mojada.

 Sube por la cuesta matapollo, y repara en algunas hortalizas tardías que Basiliso y Morcillo, a pesar de la mucha edad, aún continúan cultivando.


.  Los almendros y olivos recién duchados, convierten el paisaje en una postal mágica,  también recrea la vista en algunas parcelas inundadas.



Cuando pasa por el barrio Graos, en la esquina oeste esta Anton Basa, la Milagros y la  mujer de Anton el tuerto, después de saludarles y como es costumbre en Manuel con un chascarrillo, se sienta en la silla sobrera que hay en la puerta, esta lluvia sienta bien al monte, el esparto esta muy agostado después del verano tan seco, dice Anton.


 Manuel responde con otra observación, la cosecha de aceituna que estaba en peligro, con esta lluvia, salvo helada temprana, será buena.


 El sol se hunde en el horizonte de la peña lavada.
 Manuel¡ después de preguntar a Milagros por Anton, se levanta de la silla,   no le gusta hacer noche en el camino, pese a que está cerca de casa.


 Unos cuantos zagalones golpean un viejo balón en la era, junto al camino que va a la casa de Medina y al barrio Bartolos.



Al salir de Graos, en el lavadero que hay antes de llegar a la cañada, el agua de riego más la de lluvia esta desbordada, 
a causa de las piedras que para hacer remanso las lavanderas colocan en el cauce y así subir el nivel hasta las losas.


 Manuel no se atreve a sacar las piedras del cauce, su agilidad es muy precaria.
 Cuando llegue al barrio bajo ¡Penso!, informare a Luis de que los olivos los tiene son regados

CONTINUARÁ:



martes, 29 de septiembre de 2026

TIEMPOS DIFICILES:


11 / 01 / 2.012:


Son las 23 horas del tercer día laborable del año arriba indicado.

 Mi estado de ánimo en este momento es de desaliento contenido.


Las rodillas,  apenas me
dejan caminar, aun haciendo
 uso, de una o dos muletas. 
Otra de las causas  no es referida a la salud, es el momento de crisis que se vive en el mundo y especialmente España.
Como de costumbre, por la poca previsión y especialmente de aquellos que gestionan las obras públicas, que en este momento son las autonomías, los nuevos cabeza de ratón, han pugnado por invertir en obras faraonicas y muchas de ellas no han servido para nada.

   Por si eso fuese poco, los bancos han ofrecido dinero a la carta, a todo ciudadano que desease comprar una vivienda, con o sin respaldo patrimonial.

Tal y como algunos economistas avisaban. se ha producido el colapso, o reventón de la burbuja.
El resultado, millones de trabajadores al paro.


Una vez más, la historia nos muestra, que nos comportamos, como animales voraces, sin el mínimo atisbo moral, produciendo la angustia y la desesperación de familias completas, que han pasado de vivir de su trabajo, a vivir de la caridad. 


Con este panorama,y a  mi edad, siento que la soledad me va atenazando de manera implacable, no  porque  me desentienda de comunicarme, con aquellos que se encuentran en mi entorno, sea familia o compañeros de trabajo, sino, que mi percepción de las cosas,  me convierte en alguien, incapaz de desmontar de su cerebro, esa dolorosa realidad.


No deseo evocar con esta reflexion,  ningún tipo de alarma depresiva.
 Sin embargo, si me hace recordar, lo que mi padre decia al final de sus días.

 (Estoy contento de cómo  la vida me ha tratado, pero la que me queda, creo que  no merece la pena)











jueves, 24 de septiembre de 2026

CLARISA, 2 / Paseando por mis barrios


El Cosme, hombre entrado en años, ha dedicado buena parte de su vida al esparto, ahora no está  para trabajo tan duro, cuida algunas tierras con ayuda del hijo.

 Frente arrugada, algún pelo blanco le queda, que se desparrama entre sus orejas y cuello. gruesa gorra, con apenas visera cubre parte de su cabeza.

  El antaño, erguido y corpulento, va dando paso a un cuerpo encorvado y delgado, cara endurecida y seca, a la vez que jovial, cejas gruesas, nariz recta, viste una amplia chaqueta oscura, de abultados bolsillos, pantalón de pana rojiza, y albarcas sobre calcetines gruesos.

Clarisa se muestra atenta y meneando la cola ante Josefa, a la que conoce muy bien, esta no tarda en ponerle un poco de sobras del cocido sobre un pequeño cofin de esparto.
Afuera la tormenta está descargando con fuerza, algunos granizos menudos salpican en la puerta. 



Repuesto el Cosme, de las prisas por refugiarse de la tormenta, ahora está preocupado por el regreso, sabe que la cuesta de la calcina tiene una pendiente considerable,  y podría abrir cárcavas, difíciles 
para la subida del carro cargado..  

  Manuel mira la hora, son casi las 6 de la tarde, de prolongarse la tempestad, volverá noche a casa.

 Bromean con la posibilidad de quedarse en el molino a pasar la noche.   Josefa en tono distendido, dice, en el porchado cabéis todos ,rieron de buena gana.


Un plato de nueces, higos y bellotas pone Josefa sobre la mesa, al momento unos vasos y una botella de brandy, que le sobró en la navidad pasada. 
  Acomodados y conversando en tono jovial, les llegó el final de la lluvia, y un sol rojizo reflejaba el nubarrón camino del mediterráneo a la vez que había formado un espectacular arco iris, de Payuelas a las Minas.
El agua, aún arrastraba tierra y piedras sueltas del camino, despues que los invitados circunstanciales dieran las gracias a la molinera, todos se pusieron en marcha.
 Mientras tanto Josefa retiraba las viandas. 

CONTINUARÁ

martes, 22 de septiembre de 2026

CLARISA , 1 / Paseando por mis barrios


    

  
Paseo a Clarisa, mi pequeña y vieja perra, por calles de casas amarillentas, oscuras. agrietadas y tristes, horizontes cercanos, y montes rotos por bajos y oscuros nubarrones ,
niños que corren a la salida de la escuela, ondeando cabellos sucios y piernas secas.



   ¡Abuelo¡, me rodean y pongo un caramelo en la mano de cada uno, juguetean con la perra, después desaparecen, no sin antes uno de cabellos rubios y un poco canijo, me advierte que pronto lloverá.


 El viento levanta el polvo de calles en tierra, apenas veo, me giro un poco, para frenar la embestida y levantando el costado de la chaqueta y solapa, cobijo la cabeza y me aproximo a la pared del viejo  molino, en ese momento oigo la voz de Josefa.  ¡Manuel parece que llega la tormenta!.
 Mujer endurecida y severa, hace unos 5 años enviudó, ella con su  hijo continuaron con el negocio del molino. Sus ojos inexpresivos y tristes, dicen mucho de su infortunio, de aspecto corpulento y fuerte, es afable y atenta.



  
Las primeras gotas se desprenden del negro nubarrón, junto a la puerta hay un ancho porchado, donde un cliente recién llegado, trata de poner el carro cargado con costales de trigo y a la mula ,bajo techo, lo consigue, no sin algún relincho del animal, algo asustado por el ruido de los truenos.

 Clarisa me mira con cara de susto, tampoco le gustan las tormentas.
 Josefa me dice que debo quedarme en casa, tiene razón he salido por sacar a la perra, le contexto.
 
  En aquel momento y después de sujetar la mula en una de las anillas, entra por la puerta de interior, que da al molino, el Cosme.
 después del saludo, se extiende comentando lo extraño del tiempo, tan alejados ya del verano. 





CONTINUARÁ:   

viernes, 18 de septiembre de 2026

TIEMPOS ANTERIORES / 3

 

Reflexiones a los 41 Años:

Aperos agricolas / Años 50

 Buceando en mi pasado encuentro una infancia atormentada.

Recuerdo mis temores, de niñez y juventud, como una pesada losa en donde apenas podía escapar, quizá, el final de esta situación la debería ubicar a los 18 años, cuando se produjo mi estirado de cuerpo, y con ello, la mejora de mi autoestima. 

En la libreta origen de estas reflexiones, hago mención del oscurantismo y el silencio, que los padres ejercían sobre los hijos por el sombrajo permanente de la reciente "Guerra Civil"  Donde el objetivo primero era, el de inculcarnos la no rebeldía sobre lo establecido por el régimen.

En cualquier caso creo, que esa situación en cuanto a la búsqueda de libertad, no debí echarla de menos, pensemos el espantoso sometimiento que les tocó vivir durante varias décadas, a quienes lucharon en el bando perdedor, así como el control en todo el sistema educativo, posterior al conflicto, los filtros funcionaban con espantosa perfección, dicho esto, lo que percibo ahora es una adolescencia semi frustrada.

Al ser el sexto de la familia y último hijo, ¡ por cierto!, cuando nadie me esperaba, llegué más bien como una desagradable sorpresa en el año 1.950, cuando las dificultades de la familia para salir adelante eran bastante serias, por tanto, intuyo que mis primeros años  debí de ser una dificultad más para  mis padres, a la hora de poner algo en los platos para toda la familia.

 A todos les tocaba arrimar el hombro, de ahí, que la Josefa de Juarez (vecina), y mi hermana María, se les multiplicó el trabajo, mientras mi madre y los demás hermanos andaban echando jornales y ayudando en el cuido de tierras arrendadas, principal sustento.


  Cumplidos los 6 años mi ,situación lo mismo que la de la familia iría mejorando, sin embargo, me convertí en el  mandado por todos al ser el más peque, en cualquier caso he sido para todos el mimado de la familia, lo cierto, que no lo tengo muy claro.

Paso a relatar los recuerdos sobre mis primeros temores.

 Cuando yo tenía 10 años,  llegó  la herramienta imprescindible para poder  cultivar las tierras arrendadas del señorito  Damian.

 "La mula" . Herramienta fundamental para toda clase de menesteres agrícolas y de movilidad.


  Fuerte y corpulenta y con un problema en un ojo, que la convirtió en un animal muy proclive al espanto.

 Recuerdo las curas que mi padre y mis hermanos le hacían, con una especie de piedra azul molida colocada sobre un cartón doblado en forma de canaleta, que sujetaban lo mas próximo al ojo y cuando lo tenia abierto, se soplada con un canuto de caña de unos 30 cm, la respuesta del animal era bastante violenta con bastante peligro para quienes la rodeábamos.



La cura no surtió efecto y el animal acabo perdiendo toda la vista del ojo izquierdo.

Esa circunstancia la transformó en un animal muy peligroso,debido que cualquier ruido que no veía por esa parte, reaccionaba con movimientos bruscos,obligandonos a estar pendientes para sujetarle. 

 Alentado por mi hermano Juan, un dia en la puerta de casa le puso la cabeza con un solo ramal de sujeción y me ayudó  a montar a pelo como cabía esperar se asustó de un ruido procedente de la parte que no tenía visión, dio un salto parecido al de los toros de los rodeos americanos, y allí quedé yo en el aire y aterricé como pude.

 Nunca más volví a montar, esta cuestión da  idea de mis miedos, otro más atrevido habría reaccionado con motivación y no se habría rendido, en mi caso, no volví a intentar montar, ni en los días más duros de trabajo, cuando el animal acababa  extenuado tirando de la vertedera.



jueves, 17 de septiembre de 2026

ISSO / RED DE AGUA POTABLE, AÑOS-50

Hoy tratare de recomponer otra de las señas perdidas de mi pueblo:





“CAÑOS DE AGUA POTABLE, CON ABREVADERO 



Se surtía de la fuente:


 Uno de sus ramales descendía por la cerca, casa grande, y justo frente a la casa de Agustín ,unos cien metros antes del barrio Partidores, había un  primer caño.
 Como indico en el dibujo,  ¡es lo que recuerdo!










 El acarreo del agua potable para consumo de las barriadas más próximas, era en cántaras apoyadas en la cadera de las féminas.





En fechas de matazón el acarreo lo hacíamos
 los jóvenes en bicicleta con  aguaderas, y dos cántaros por viaje, en jornada completa.



 El grifo estaba muy solicitado y en muchas ocasiones había que hacer cola, la carga en las aguaderas no resultaba sencillo, recuerdo poner junto a la bici los cántaros llenos y tomar uno en cada mano para depositarlos a la vez a los lados del portaequipaje.


El caño como se ve en la foto superior  derecha constaba de dos depósitos abiertos por su parte superior, en la primera una pequeña  poceta donde colocábamos los recipientes para llenar,
fuese botijo,cubo cántaro et.
 Después, la sobrante pasaba al pilón o abrevadero, para que  mulos y burros cabras et. saciaran la sed.










 Estos pilones, de un metro aproximadamente
 de profundidad, contaban con un orificio de fondo  para su vaciado y limpieza y otro en su parte superior como aliviadero y estaba canalizado, hasta las balsas de sobrantes para  riego.

En Bolos era Donato quien la aprovechaba. 
 Estos caños eran de caudal continuo, no tenían ninguna llave de corte, el tipo de tubería era de cerámica de no más de 8 a 10 ctm. de diámetro
El agua circulaba por gravedad a partir de la fuente.


En Bolos, según mi información, cruzaba el corral de alguna casa, en  cauce abierto, por tanto podían servirse sin salir de casa.



 Estos caños; Recuerdo, que especialmente en los veranos por las tardes, estaban muy concurridos convirtiéndose con frecuencia en punto de encuentro de adolescentes, que aprovechaban el acarreo de agua de las chicas para  pretenderlas, 
( después se decia ligar )





 En algunas ocasiones se producían cortes en el suministro, y comentaban  que se desviaba en las casas por donde pasaba en cauce abierto.
Cuando el chorro se debilitaba o se cortaba,  poníamos la boca en el grifo y  soplabamos hacia el interior de la tubería, para de inmediato succionar y a veces se conseguía obtener algún hilillo que era  celebrándolo con gran alborozo.

Finalizo otro capítulo de vivencias de mi pueblo, del que por cierto, tampoco hemos sido capaces de conservar alguno de aquellos caños,que tan en nuestra memoria permanecen en quienes pasamos de los sesenta.





miércoles, 16 de septiembre de 2026

BUCEANDO EN MI PASADO:





 Allá por los años 50:

 Recuerdo cinco pequeñas  parcelas, que mi padre cultivaba en arriendo, entre el barrio Quilez o Chanes y el barrio Castor.
 Algunas de ellas lindaban con la acequia de riego.

Olivos centenarios, nogueras, manzanos, granados, higueras y algun viejo albaricoquero, componian  buena parte de su superficie. 

Unos doscientos metros aguas arriba, había un almecinero, que abastecido  de humedad de la acequia, se había convertido en referente, por lo alto y ancho, junto al tronco ,se hallaba  una de las tomas principales del riego y también una gran poza, que al estar resguardada por la sombra y por la abundante hierba, en los meses de verano, nunca faltaba el agua.


Habia otras tomas menos significativas, donde el agua cristalina  permanecía varios días, despues de la tanda.



 Los peques las utilizabamos para el baño, generalmente en las horas de más calor, cuando las labores agrícolas se hacian mas penosas.


 En una de aquellas parcelas se ubicaba  la hoya.
Se trataba de unas pequeñas excavaciones aprovechando los desniveles, entre parcelas  y orientadas al sur o sol de invierno, que debidamente preparadas eran el vivero donde se sembraban las semillas para el plantel de tomates, pimientos y alguna otra  variedad.


Durante el tiempo de germinación de las semillas, así como su posterior crecimiento, hasta
la siembra, cada tarde-noche había que taparlas y a la mañana siguiente destaparlas.


Se tapaban con zarzos ,hechos con  varas de olivo de un par de metros de longitud, puestas paralelas, y separadas hasta alcanzar una anchura aproximada de 2,5 m., a las que con sogas de esparto, se le iban fijando unas  cañas. 
Una vez acabado, y para que el frío no
penetrara, se le añadía esparto seco, también denominado "viejos",el resultado era el
 zarzo, que  apoyado con los palos u horquilla quedaban sujetos y formando un ángulo aproximado de 30ª   en relación al plano, como se puede apreciar en la foto.
Este tipo de vivero, se sembraba cuando aún podía helar, y en abril o mayo, se extraía el plantel para el sembrado, en parcelas preparadas para tal menester



 Como se puede entender,  extraer algo de luz sobre aquellos hechos no resulta  fácil, lo 
que significa que serán muchos los detalles que quedarán ocultos para siempre, en cualquier caso  mi disposición a seguir tirando de los hilos a dia de hoy es alta, eso significa que continuaré pintando con palabras el cuadro que más se  aproxime a lo que debió ser, poniéndole las imágenes de Internet y lo que aflore a mi cerebro.

 Son recuerdos que emergen como puntas, en un mar de confusión, que al tirar de ellas, son de tal fragilidad, que en muchos casos se desvanecen de la misma manera que aparecen.
Lo más complicado, recordar el orden o su cronología.


LAS TRAMPAS DEL COMPORTAMIENO HUMANO:

 

A lo largo de mi corta o larga vida (A saber) he transitado por etapas, que sin percibirlo me han  conducido ha estados de desconcierto y confusión.

 No pocas veces, he quedado atrapado en  conductas enmarañadas, y enredado en dinámicas exentas de verdadera integridad moral. 

Son recuerdos, donde considero una especie  de choque entre aspiraciones legítimas, y otras, juego sucio y una mezcla de falsedad y sigilo


De alguna manera, es como enfrentarme a mi mismo con la desnudez de un ser humano, que se mira en el espejo sin excusa ni pretexto. 

  Así, los ciclos de la memoria y el entorno nos condicionan, dejando huellas que influyen en nuestra forma de percibirnos y de relacionarnos con los demás.

Estas trampas existenciales que como digo, forman parte del recorrido humano, solo desde la reflexión consciente, es posible buscar puntos de referencia, que nos permitan comprender el sentido de nuestro camino, y nuestro papel en un contexto más amplio, de aquello que percibimos como realidad.



lunes, 14 de septiembre de 2026

TIRANDO DE BAUL / 2.019

  ISSO-  DOMINGO

 

FECHA -17/11/2.019 

 HORA- 22,57

 TEMPERATURA-  6º

 /LLUEVE LIGERAMENTE 


Reflexión sobre la escritura y la creatividad

A lo largo de mi jubilación he notado cómo mi relación con la escritura ha cambiado
considerablemente.

Nunca me he considerado una persona especialmente creativa, si bien, siempre he sentido una cierta inquietud que me llevaba al menos, a intentar captar el momento presente, lo que yo mismo denominaba “hacer instantáneas del momento”.


Sin embargo, con el paso del tiempo, esa inquietud ha ido menguando y desde hace algún tiempo he caído en pereza y desgana a la hora de escribir.

Esta falta de motivación se ha ido instalando poco a poco dificultando mi capacidad para expresarme, y reflejar algo de mi día a día.

Ahora, cuando estoy con el ordenador, la mayor parte del tiempo me la paso manejando las fotografías, tanto actuales como antiguas.  

Gracias a las nuevas tecnologías, he podido recuperar imágenes de la infancia y la adolescencia, lo que me ha permitido reencontrarme con amigos de aquellos años y rememorar momentos entrañables.

 Estas instantáneas, además de reflejar el paso del tiempo, han sido testigos de los cambios vividos y de la evolución de las relaciones personales.

 La fotografía sigue siendo una vía fundamental para capturar y conservar recuerdos, a la vez que ayuda a mantener viva la conexión con la familia y amigos.