Con frecuencia recorro sus barrios:
Con el paso del tiempo, las nuevas generaciones han crecido y muchos rostros me son desconocidos.
La denominada Placeta ha experimentado un crecimiento más sostenido, mientras que el resto de barriadas permanecen prácticamente inalterados, algunas reformas sobre lo ya construido, en especial mejoras de tejados y fachadas.
El número de barriadas aún superan la treintena y en la mayoría de los casos separadas por apenas unos cientos de metros, a esta circunstancia hay que añadir unos cuantos cortijos donde los dueños o señoritos, gestionaban las fincas, con muleros y sirvientes.
Esta formación tan peculiar de mi pueblo, lo convierte para nostálgicos como yo, en una una especie de puzle, enque mi entretenimiento es, tirar de los hilos de mis recuerdos recreando con más o menos objetividad, aquello que aún duerme en mi cerebro.
Los senderos de trazado estrecho y sinuoso, serpenteaban atravesando bancales de olivos centenarios, cereal, y diversa variedad de arbolado a lo largo y ancho del pueblo.
El regadío era, el de un manantial que afloraba en el noroeste, en la cota mas alta de un valle suave en descenso, y que lo limita el Rio Mundo al sur y la rambla Del Pepino al este.
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