13/09/2019:
Septiembre se muere entre inicios de colegio, final de
gota fría, y ruido de nuevas elecciones.
A primera hora y después de un desayuno a base de cereales
y alguna tostada untada con mermelada llego a la cerca en donde estoy preparando
los suelos para la próxima recolección de la aceituna.
En estas últimas semanas han acontecido algunas cosas en
mi vida que trataré de exponer en estas líneas y una de ellas es la siguiente.
El viernes día trece, Loli y yo viajamos como de costumbre
de Alicante a Isso, esta vez no fue un viaje fácil, a la altura de la Celia se
desató una formidable tormenta que nos obligó a refugiarnos, juntando el coche a
la fachada de una de las casas, la tormenta se prolongó más de una hora y en un
momento dado comenzó a descargar gruesos granizos, que me hicieron temer lo peor,
moví el coche y lo puse junto al tronco de una palmera si bien apenas lo
cubría.
De la puerta de una
de las casas y cuando más virulenta se mostraba el vendaval salió un señor de
una de las casas y con paraguas en mano ¡Por cierto! solo le sirvió unos segundos debido al viento, me hizo señas en la
ventanilla del coche y soportando los
granizos me indico que a unos 50 metros había un porchado, en el que podía
entrar con el coche, lo hice, pero con mala suerte, porque ya la había ocupado
otro coche con el mismo propósito, en cualquier caso, agradecí el gesto, y
cuando aminoró un poco, llame a su puerta y le mostré mi agradecimiento,afortunadamente, el granizo no llego a marcar la chapa del coche, debido que cayó con una gran
cantidad de agua.
Sobre las 19 horas volvimos a reemprender el viaje, apenas unos cientos de metros despues de iniciar el regreso comenzaron las dificultades, el agua saltaba la carretera soltando tierra y piedras de gran tamaño, justo en la línea de separación
entre Murcia y C.la Mancha, la rambla de Albatana comenzaba a desbordar el terraplén formado sobre un prefabricado en forma de cajón y saltaba por arriba, pase con la prudencia debida, hasta llegar a la llamada recta de lo generales, pasados un par de sitios donde el agua cruzaba la carretera, decidí esperar
hasta que parasen los arrastres.
Pasada una media hora y pensando que la doble curva del
final de la recta estaría recibiendo la rambla principal o "Barranco de enmedio" decidimos avanzar un
poco, hablo en plural, porque en estos casos y afortunadamente hay compañeros
de viaje con las mismas dificultades.
El pronóstico se cumplió y la doble curva estaba totalmente invadida por una enorme avenida que ocupaba más de 200 metros de carretera.
Como es natural ni se me
ocurrió pasar y en un momento una cola considerable de coches y camiones
estábamos bloqueados, la guardia civil no tardó en llegar por ambos lados, los que llegamos por la parte de Jumilla nos informaron que los vehículos ligeros nos colocásemos detrás de lo
pesados, para cuando se habilitarse el paso al tráfico, primero fuesen los camiones y lo mismo los que iban llegando de la parte de Hellin o por la otra parte.
En la espera nos bajamos algunos de los vehículos y uno
nos dijo que un coche todo terreno lo había arrastrado el agua unos minutos
antes, al trata de cruzar, ¡Por cierto!, se podían ver los intermitentes del
coche, pero nadie sabía nada del ocupante u ocupantes.
Estábamos preocupados, pero no podíamos aproximarnos, ya que estábamos bloqueados porque la larga cañada que transcurre paralela a la carretera por la parte de las cochineras también bajaba gran cantidad de agua.