Este gozo que siento no me lo ha dado el mundo y por tanto, el mundo, no puede
arrebatármelo . (Shirley Caesar)
arrebatármelo . (Shirley Caesar)
Los demás no nos dan ni nos quitan nada. Y nunca lo han hecho. Tan sólo son espejos que nos muestran lo que tenemos y lo que nos falta. Ya lo dijo el filósofo Aldous Huxley: "La experiencia no es lo que nos pasa, sino la interpretación que hacemos de lo que nos pasa".
Lo único que necesitamos para gozar de una vida emocional sana y equilibrada es cultivar una visión más objetiva de nosotros mismos. Sólo así, podremos comprendernos, aceptarnos y valorarnos tal como somos.
Y lo mismo con los demás.
El secreto es dedicar más tiempo y energía a liderar nuestro diálogo interno.
Hemos de vigilar lo que nos decimos y cómo nos tratamos, así como lo que les decimos a los demás y cómo los tratamos.
La verdadera autoestima es sinónimo de humildad y libertad. Es el colchón emocional sobre el que construimos nuestro bienestar interno. Y actúa como un escudo protector que nos permite preservar nuestra paz y nuestro equilibrio, independientemente de cuáles sean nuestras circunstancias.
Los filósofos contemporáneos lo llaman "Conseguir el éxito más allá del éxito".
Dicen, que cuando una persona es verdaderamente feliz, no desea nada. Tan sólo sirve, escucha, ofrece y ama.
Podemos seguir sufriendo por lo que no nos dan la vida y los demás, o podemos empezar a atendernos y abastecernos a nosotros mismos. Es una decisión personal. Y lo queramos o no ver, la tomamos cada día.
Desde un punto de vista emocional, todo lo que una persona no se da a sí misma lo busca en su relación con los demás: afecto, confianza, reconocimiento.
La independencia pasa por aprender a auto-abastecerse.
Jorge Vilaseca:



No hay comentarios:
Publicar un comentario