PASADO

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LA SOBERBIA TIENE UNA HIJA Y ES LA INGRATITUD, (EL QUIJOTE)

sábado, 8 de agosto de 2026

EL BARRIO QUE NACÍ: 2 de 2

En la calle 2.  Desiderio Juárez también gestiono otra tienda de barrio.


 Desiderio fue el artífice principal, de que se hiciese fiesta en el barrio dos o tres años, creo que coincidía con el día de la Cruz.

Con el paso del tiempo, apenas han aumentado las viviendas, solo alguna que otra restauración o modificaciones para la utilización de cocheras, en los antiguos porchados donde se guardaban los carros.
  En los antiguos corrales y cuadras que servían para  criar todo tipo de animales y guardar los mulos o burros, se han ido transformando en aseos, cocinas,recibidores et.
Mis padres habitaron tres viviendas distintas en el barrio.

Algo de lo que recuerdo con cierta nitidez.   Los grupos de chavales entre los diez a trece años aproximadamente, llegaban desde los barrios más próximos a jugar por las noches.

Lavadero "Esquina Tartaja", a mi madre se la ve remangandose la manga del 
brazo izquierdo.

 






















El barrio estaba partido por una parcela, dando lugar a los nombres, de barrio arriba y barrio abajo, supongo sería por la diferencia de nivel, a su vez, esta parcela se dedicaba, una parte a la trilla,  por tanto el suelo estaba compacto y la otra  en verano solía estar en barbecho.

 
En la segunda,  especialmente las noches de luna, nos dedicábamos a correr y a jugar a los pares de porrazos, lo de  pares  seria, porque peleábamos dos,  uno contra otro.
  Solíamos  finalizar sobre las doce de la noche, después corríamos hasta el caño situado a unos quinientos metros, en el barrio Bolos y procedíamos a desnudarnos y lavarnos lo mejor posible.

  


Nube centrada sobre la Peña y el Porron
 Otra de las cuestiones que recuerdo con cierto espanto, eran las tormentas, en especial por las noches y mucho más si estábamos de riego.
 Quizá el motivo fuese, las escenas de pánico que se vivían en los veranos, cuando las hortalizas estaban para cosechar y el granizo amenazaba con desgraciar el trabajo de unos meses y con ello  el sustento familiar.
 (Lo de los seguros llego mucho después).

 Recuerdo a mi madre haciendo ruegos a la virgen , poniendo las trébedes en cruz y lanzando puñados de sal a la calle.

  Eran rituales, que en muchos casos como el de mi padre.  Cuando hacia la aparición el granizo, calmaba su frustración, acordándose de todos los santos, pero no para darles para felicitarlos.

La descripción que yo  haría de aquellas tormentas, difiere bastante de cómo se producen hoy día, ¡Me explico!.

  En aquellos tiempos, el amanecer típico de un día de tormenta, se iniciaba con las  cabañuelas, una especie de nubes bajas, en algunos casos niebla con problemas de visibilidad y  que a media mañana comenzaba a disiparse, dando paso a nubes de evolución, que emergían en el horizonte  montañoso, especialmente al Sur-Oeste o sea desde el "Pico", a la "Casa Pegote" .
Al  principio emergían con bordes muy definidos y redondeados, entre las niebla de la mañana y a medida que se diluía la nubosidad baja, crecían potentes nubes de evolución, oscuras y ensanchadas en su base.

 Sobre el medio día,  se iniciaba el ocultamiento del sol y en el tiempo de la siesta, se oían los primero truenos.
 Los mayores comenzaban a visitar la esquina de Tartaja, junto al lavadero,  para comentar la evolución de la tormenta, comentarios como, "Esta cogida en, "El Porrón"  toma fuerza en el "Estrecho" , son ramales de granizo, le están tirando en "El Pozo Cano"  se ha partido en el estrecho". los cohetes que le tiran en "Payuelas" la están volviendo et. et... 

Algunos de los habituales siguiendo la evolución de las tormentas eran , el Cosme , Pizlan, Juárez .el Porras, el Cojo Toni , Alfredo, Manuel el Pajarero (mi padre)  por cierto solía llegar de los últimos, también  era de los últimos en resguardarse, cuando ya caían las primeras gotas o  granizos.
  A veces también se añadían Luis Leona, José Perol, Hermogenes  y otros que no recuerdo.
  Se contaban historias de tormentas pasadas, y entre todos se analizaba minuciosamente, todos los movimientos de la tempestad.
 En las conversaciones y comentarios, solía aparecer, el desgraciado suceso que se produjo en el Barrio Graos cuando un rayo alcanzó a un  bebé en brazos de su madre, y no pudieron salvarlo, la madre era la  señorita y si no recuerdo mal, era la amante  de uno de los que antes se les denominaba señoritos.
  Mientras tanto, las mujeres recogían  los pollos, las ropas, y todo aquello que pudiese dañarse.
 En mi caso, una de mis tareas a corta edad se trataba de recoger las cabras, la mula, y el tapado de las ollas (Sitios excavados en los reseles de los ribazos, y tapados por las noches para proteger los diferentes planteles de hortalizas, tanto de heladas como de granizadas.
  
 
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Fiestas del Barrio, 1986..
Mi madre en la puerta, junto al R-11
Una vez que los tertulianos se resguardaban en casa debido a las  primeras gotas, lo primero que se hacia era desconectar la luz, se cerraban puertas y ventanas y la tensión se apoderaba de las familias.
 Si se oía algun golpear de granizo sobre los tejados o el suelo, el miedo se convertía en angustia, era sabido que el sustento del año estaba en peligro,
Si por el contrario era lluvia más o menos intensa, los rostros se relajaban .

 Hay algo que deseo reseñar por lo estrambótico, era el grito de de Pizlan, un vecino que cuando la tormenta descargaba con la máxima intensidad salía a la calle y en pleno  chaparrón lanzaba un potente grito a lo Tarzán, ¡Por cierto!, nunca llegamos a saber si tenía mensaje.

Otra de las cosas que recuerdo del verano, durante las siestas y a pesar de la oposición de los padres, los adolescentes, aprovechamos para ir a bañarnos al Río Mundo o la balsa de Inocente.
  Ambas lugares estaban bastante alejadas, pero eran tiempos de juventud y la energía no faltaba.


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