La voluntad y el
hambre como causas del conflicto
En mi opinión, si existieran hombres de buena voluntad, las guerras como las que aún
suceden podrían evitarse. El diálogo es fundamental para el entendimiento
entre las personas, pero la realidad es que, en muchas ocasiones, prevalece la
falta de comunicación y empatía, lo que conduce a enfrentamientos.
La Guerra de España, como tantas otras, tuvo su origen principal en la miseria.
La gente vivía en condiciones precarias, con salarios insuficientes para cubrir sus necesidades básicas. Esto sigue ocurriendo actualmente en muchos lugares, donde las personas se ven obligadas a abandonar sus países, ya sea en pateras o migrando desde América.
El factor determinante que impulsa esa migración es el
hambre, que actúa como una fuerza expulsora innegable.
En aquellos tiempos, la vida era muy dura. Los jornales apenas llegaban a dos pesetas al día, y el trabajo era agotador.
Mi hermano, por ejemplo, se dedicaba a cavar la tierra con un legón y ganaba 2,75 pesetas diarias, pero solo porque tenía empleo durante todo el año.
Sin embargo, de esa cantidad le descontaban
un real por la estabilidad laboral, lo cual demuestra lo difícil que era
subsistir incluso para quienes gozaban de cierta continuidad en el trabajo.

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