PASADO

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LA SOBERBIA TIENE UNA HIJA Y ES LA INGRATITUD, (EL QUIJOTE)

viernes, 12 de diciembre de 2025

FORTALEZA MEDIEVAL ISSO / 34


Las torres.


El conjunto presenta una gran torre en el ángulo suroeste, que conserva casi la integridad de sus muros perimetrales, y una más pequeña al este de aquella, separadas por menos de tres metros (Fig. 37). 


Aunque sorprende que sus fachadas meridionales no se hallen bien alineadas, ambas se planificaron conjuntamente; prueba de ello es la correspondencia casi perfecta en sus hiladas de tapia; también su replanteo parece que fue una operación única (Figs. 43 y 44).


Considerando las dos torres como un conjunto, el muro oriental de la mayor materializa el eje de la planta. A ambos lados de ese muro, que adquiere un carácter central, se plantean sendos cuadrados (aproximados), incluso las diferentes particiones parecen responder a terceras partes (Fig. 45). Podemos imaginar que el replanteo se llevó a cabo en la superficie natural de la roca y que esta debía presentar desniveles; todo parece indicar - pese a que los niveles actuales de calles y calzadas oculten el firme de partida - que el punto más bajo se encuentra en la esquina suroeste; de esa manera, aunque en la base se dibujaran las alineaciones con mayor rigor geométrico, podrían haberse ido desfigurando en la elevación a causa de sucesivos retranqueos

Esta ordenación teórica podemos verla en algunos detalles: En la disposición de las vigas de la torre mayor, donde se conserva en planta baja la viga más occidental y el mechinal de la siguiente; ambas dividen la planta en los tres espacios que indicamos. En la siguiente planta se pueden observar los

 mechinales de las vigas (Fig. 46).

Al límite del primer tercio corresponde también la ubicación del lienzo de muralla oeste.

La ubicación del lienzo que se conserva adosado al muro este de la torre menor, también se corresponde, aproximadamente, con uno de los tercios de esta.

.


Los muros de la torre mayor son más gruesos, sin embargo, el espesor del muro norte lo comparte también con la torre menor.

La torre de esquina conserva una altura de 25 tapias, altura que coincide con la de otras torres de las que nos han llegado referencias documentales; mientras su muro norte se halla, prácticamente, con toda su altura, los otros tres fueron rebajados para construir un tejado, a un agua, con pendiente hacia el sur. 

De la torre pequeña no sabemos su altura total, debido a que fue muy transformada en obras realizadas en los años 80 del pasado siglo; en la actualidad tiene seis tapias menos que el muro norte de la torre grande (Figs. 43 y 44) y su última hilada está rehecha prácticamente en su totalidad.


Se conservan algunas saeteras cegadas en el muro oeste de la torre mayor (Fig. 47); las ventanas incluidas en posteriores reformas debieron destruir algunas saeteras en otros muros, aunque, posiblemente, se hayan conservado algunas jambas.

Las torres perdieron sus forjados originales. La suroeste está totalmente vaciada. En la oriental se construyeron, en los años 80, tres pisos, que se hallan inacabados. Ninguna de las torres tiene, actualmente, cubierta.

La situación de los forjados originales dejó una huella evidente: retranqueos interiores en los muros; estos escalones son útiles para dos cosas: por una parte, van disminuyendo la sección del muro con lo que supone de ahorro de material y de carga, por otra, sirven de apoyo a la estructura secundaria del forjado. Dichos retranqueos no se disponen de la misma manera en ambas torres.

En la torre grande, el escalón se construye en todo su perímetro interno; las vigas, como estructura primaria, tienen, lógicamente, la menor luz posible, es decir, la norte-sur; no se apoyan en el escalón sino que se enrasan con él mediante un cajeado; mientras que las vigas son escuadradas, las viguetas que han llegado hasta nosotros, como elemento conservado o como impronta, son rollizos que se apoyan en los escalones situados al este y al oeste y en las jácenas (Fig. 46). 

jueves, 11 de diciembre de 2025

FORTALEZA MEDIEVAL DE ISSO / 33

 


En la torre mayor podemos contar hasta 25 hiladas de tapia, cada una con 18 mechinales en su lado mayor y 14 en su lado menor, dispuestos de tal manera que existe correspondencia vertical entre los de hiladas sucesivas; lo mismo ocurre en la torre menor. Esa correspondencia y la ausencia de juntas verticales supone un indicio de que cada hilada se encofro y confeccionó de una forma continua, montando varios tapiales al mismo tiempo. Este panorama nos recuerda lo visto en otras torres del entorno, como la de Taibilla (Nerpio, Albacete). 

La altura media de las tapias es de unos 83 cm. No se aprecian juntas de trabajo, ni huellas de barzones, salvo en una tapia situada en la cara interior de la primera hilada del lienzo occidental visto desde el patio (Fig. 38); por el contrario, sí se observan líneas de clavos en algunos puntos de ambas torres (Fig. 39). 
Las agujas no traspasan toda la anchura de la tapia como corresponde, normalmente, a la construcción de muros de gran espesor. Las agujas se disponen dentro de un cajeado de la tapia inferior y son de un solo uso; una vez terminada la tapia, se cortan y la mitad interior permanece dentro de la masa del muro.

Se distinguen dos zarpas en el muro oeste de la torre mayor (Fig. 40) y, en el caso de que existieran en otros muros, no se ven debido a que los muros arrancan de cotas más altas o están semienterrados en la actualidad.


Las murallas se interrumpen en las torres, por lo cual los recorridos debían continuar por su interior. 

Se conservan sendos tramos, uno adosado al muro norte de la gran torre de esquina, otro que se adosa al muro oriental de la torre más pequeña.

 Esos dos tramos no son perpendiculares; se aprecia ortogonalidad entre la muralla oeste y el conjunto de las torres, pero el segundo tramo no es perpendicular a la torre pequeña.


 El primero presenta desarrollo sur-norte coincidiendo con las direcciones principales del conjunto, incluso coherente con ese sistema de dimensiones que entrevemos (Fig. 41)el segundo presenta un desarrollo suroeste-noreste y su dirección no guarda paralelismo con ninguna de las torres que estamos tratando, sin embargo, guarda una mayor ortogonalidad con el muro que se conserva al noroeste de la manzana (Fig. 20). 


El lienzo oeste conserva restos del adarve, pretil hacia el exterior y unos escalones descendentes en su extremo norte (Fig. 41).


Sobre el lienzo sur podemos suponer que se conserva casi hasta el nivel del adarve, sin restos de pretil. Ambos adarves terminan, al contactar con las torres, en sus correspondientes huecos de paso: el de la torre grande se conserva íntegramente, aunque reformado para usos posteriores (Fig. 41); el de la torre pequeña se adivina en los restos del muro oriental de esta (Fig. 49). El nivel de los dos adarves no es coincidente, el oriental es más alto. 


miércoles, 10 de diciembre de 2025

FORTALEZA MEDIEVAL DE ISSO / 32

 

Parcela 1. 

En el frente occidental de esta parcela, en su tramo más septentrional, en contacto con la nº 2, hay un cobertizo construido en el huerto anexo, en cuyo interior se puede apreciar un recorte en el sustrato rocoso, dispuesto oblicuamente a lo que sería la línea de muralla (Fig. 36). 

Actualmente se trabaja con varias hipótesis; una de ellas consiste en que este recorte corresponde a la línea que ocupó en su día el frente norte de un torreón intermedio. 
De la presencia de estos torreones menores, situados entre los mayores de esquina, tenemos la evidencia arqueológica del ejemplo hallado en la parcela 13 (Figs. 18, 20 y 29). En los otros frentes de la fortaleza también hay indicios de su existencia. 



El castillo. La torre y la puerta del ángulo suroeste

El cerro, la fuente y el camino son los elementos que explican el emplazamiento de la fortaleza. El camino de la Fuente y su continuación por la acequia (Fig. 10) determinan el eje original a cuyo lado oriental surge, en un punto más sólido y elevado que su entorno, la fortaleza. Seguridad, comunicación y abastecimiento son los tres factores que explican la presencia de una fortaleza en este preciso lugar, factores a los que podríamos añadir un cuarto: prestigio.

Como hemos comentado en el capítulo anterior, el castillo de Isso desapareció, arruinado o demolido, prácticamente en su totalidad, excepto el complejo constructivo formado por una gran torre, la puerta anexa y los dos lienzos de muralla que salen de él (Fig. 51). Todos estos restos están situados en el ángulo suroccidental del barrio que amortizó la fortaleza y se han conservado formando parte de la casa que ocupa la parcela nº 1, excepto el tramo de muralla que hay entre las parcelas nº 6 y 7 (Fig. 20). 

La evidencia de sus estructuras contrasta con la situación de olvido en la que han llegado hasta nosotros.A veces, como en este caso, el topónimo se ha grabado más en la memoria que el propio edificio. Sorprendentemente, el POM de Hellín no recoge el “Castillo de Isso” en su catálogo a pesar de estar declarado bien de interés cultural en virtud de la disposición adicional segunda de la Ley del Patrimonio Histórico Español. Sin embargo, sí aparece en el “Inventario de yacimientos de la carta arqueológica provincial” y sólo en este sentido se recoge en el Plan.


El castillo dibuja una planta cuadrangular con grandes torres en las esquinas, decía el canónigo Lozano en el siglo XVIII. En una de ellas, la suroeste, se encuentran los elementos que dieron principio a nuestro estudio. Se trata de dos torres, cuya proximidad señala su función de puerta (Fig. 37).


Los accesos a una fortaleza necesitan identificarse desde lejos para cumplir su función, a menos que se trate de una puerta secundaria o que tenga cierto carácter secreto. Se manifiestan como un hueco en un muro, pero también como un par de torres muy cercanas. 

Una posición de esquina marca un punto de privilegio, mientras que cuatro señalan un recinto.

La topografía de la zona indica que el terreno desciende hacia el sur y hacia el este. 

Sin embargo, el desarrollo de la muralla oeste asciende hacia el sur, lo cual podría ser un indicio de la voluntad de preponderancia de la gran torre suroeste, además de la necesidad de ir aproximándose al nivel del adarve sur.

martes, 9 de diciembre de 2025

FORTALEZA MEDIEVAL DE ISSO / 31

 En el extremo oriental de este mismo muro identificamos una fábrica de mampostería encofrada en la que se aprecia muy bien la alternancia de las hiladas horizontales de piedra y las capas de mortero de cal (Fig. 33).


Aunque no podemos dar cronologías absolutas para esta fábrica, reconocemos que se asemeja a obras anteriores al siglo XII. 

Esta fábrica de mampostería parece diferente de las otras que hemos visto en el resto de la fortaleza, concretamente a la tapiería de hormigón ciclópeo o a la de tierra calicostrada. 

Una hipótesis que podría explicar estas diferencias es que la mampostería encofrada de la parcela nº 12 perteneciera a una fase antigua de los torreones de esquina que después serían trasdosados con diferentes fábricas de tapiería.

La obra de mampostería que acabamos de describir es la cara opuesta de los restos del torreón de esquina conservados en el patio de la casa nº 4 (Fig. 30); en este último vimos una clara discontinuidad de fábricas, entre la mampostería encofrada perteneciente al torreón y la tapia rica en tierra rojiza, que de nuevo vemos en la cara de la muralla conservada en el cámara de la vivienda nº 12. 


Parcela 11.

Al hacer el levantamiento de este edificio pudimos comprobar que su medianería occidental, además de ser irregular, era muy gruesa, lo que podría indicar que estamos ante los restos del torreón de esquina nororiental localizado en el patio de la casa nº 4.

 Lamentablemente, no vimos su fábrica debido a que el inmueble está en uso y por ello no fue posible picar los enlucidos que la cubren. 

Además de los restos documentados en su interior, esta antigua vivienda conserva en su exterior los restos de un machón de tapiería, situado en la medianera que separa las parcelas 11 y 12b (Fig. 34). 

En este caso se puede afirmar que la tapia conservada en el exterior nada tiene que ver con la obra de mampostería que confirma el torreón de la parcela 4 (Fig. 30)

.Parcela 14. 

En su frente occidental se ha analizado un muro de hormigón de cal que constituye, actualmente, la base del patio de la casa (Fig. 35).


 La situación de esta estructura con respecto al lienzo de muralla del frente occidental, y el hecho de que conforme una esquina, permite plantear que se trata de la base maciza de un antiguo torreón de esquina de grandes dimensiones (Fig. 18).

lunes, 8 de diciembre de 2025

FORTALEZA MEDIEVAL DE ISSO / 30

 

La segunda se introduce bajo la medianería que separa las parcelas 3 y 4. 

Tiene unas dimensiones de 190 x 250 cm y una altura de 200 cm, aunque no conserva el pavimento. 

La tercera es la más occidental y se introduce debajo de la parcela nº 3.

 Es la de mayores dimensiones y está en contacto por el oeste con la parcela 14. 

Es de planta ovalada y en su interior identificamos cinco tinajas bajo el suelo.

En las secciones ocasionadas por las tres oquedades excavadas en el zócalo inclinado de la muralla se vio cómo este forra el sustrato rocoso del cerro dispuesto oblicuamente (Fig. 28).

El abandono del solar durante muchos años provocó, en fecha imprecisa, el desplome parcial de la medianería, dejando al descubierto restos de la muralla (Fig. 27). 

La intervención se centró en retirar los escombros y

proceder al apuntalamiento de la medianería con el fin de evitar su colapso completo y el derrumbe del edificio inmediato (parcela 4). 



Allí comprobamos que la muralla tenía, al menos, dos fases. A la más antigua correspondía un lienzo de muro y un torreón de tapiería muy rica en cal y piedra (Figs. 28 y 29). A la fase más moderna pertenece un forro también construidocon tapia, de 132 cm de grosor (incluyendo los 32 cm que mide la zarpa), adosado a la estructura más antigua y enrasado con el torreón (Fig. 29). 


Parcela 4. Esta casa se encuentra en el interior del recinto de la primitiva fortaleza, en su
ángulo noreste (Fig. 20). 

Su patio está delimitado por la antigua cerca. 

En su frente norte, en contacto con la pared medianera en la que se apoya la casa de la parcela 12, hubo una crujía que al hundirse ha dejado visibles los restos del torreón de esquina (Fig. 30).


En la foto se aprecia el contacto del torreón con lo que parece ser un lienzo de muralla de tapias con mayor abundancia de tierra.

 El hecho de que el torreón esté seccionado, permite comprobar que es una obra maciza de mampostería careada, probablemente encofrada, con piedras de mayor tamaño en sus caras.

 Los restos conservados del torreón pertenecen a su planta baja, lo que permite plantear la hipótesis de una segunda planta con una cámara habitable. 

La información extraída en esta parcela es complementaria con la que a continuación veremos al analizar los restos arqueológicos existentes en el interior de la vivienda vecina situada en la parcela 12. 

 Parcela 12. 

La casa fue construida extramuros y se adosó al frente septentrional de la muralla, mientras que la vivienda de la parcela 4 hizo lo propio desde el interior del recinto, reutilizando inicialmente la muralla como pared medianera (Fig. 20). 

En la cámara de la casa nº 12 se comprobó que el muro medianero con la parcela 4 es

una obra de tapiería (Fig. 31). 

A pesar de que estaba cubierto por enlucidos de yeso en algunas zonas, se distinguían sus mechinales y las improntas de los clavos de los tapiales alineadas verticalmente (Fig. 32).

viernes, 5 de diciembre de 2025

FORTALEZA MEDIEVAL DE ISSO / 29

 

A continuación, haremos un repaso de las parcelas en las que hemos identificado algunos tramos de la muralla. 

En la mayoría de los casos, los restos arqueológicos estaban visibles, mientras que en otros aparecían cubiertos por enlucidos y reutilizados como paredes medianeras.



En dos solares (parcelas 10 y 13), situados extramuros, intentamos localizar la muralla en extensión y para ello retiramos la capa de escombros y vegetación que los cubría.

Parcela 10. 

Está situada en la placeta de Isso nº 11 (Fig. 20). 

Tras una primera limpieza se comprobó, que los restos de la muralla eran muy escasos debido a que fue arrasada para ampliar la superficie disponible de la parcela en la que se edificó la casa que allí había. 

La destrucción de la muralla ha permitido analizar su proceso constructivo que, en un primer momento, consistió en recortar verticalmente la plataforma rocosa sobre la que se erigió la fortaleza y crear un escalón artificial sobre el que se levantó la muralla. 

En sección se aprecia que esta se insertó en el escalón, quedando la mitad exterior sobre su basamento en la parte más baja y la otra sobre la zona alta del escalón.

En la esquina noroccidental de este solar se ha realizado una limpieza más profunda, exhumando un tramo de muralla que alcanza una altura máxima de 58 cm, sobre una cimentación de 40 cm. 

Está construida con tapia de calicanto compuesta por tongadas de piedras tomadas con mortero rico en cal. 



Cada hilada alcanza una altura aproximada de 20 cm.

 En la base de la muralla se ven seis mechinales con unas dimensiones de 6,5-8 cm de ancho, 2,5-5 cm de alto y 31-51 cm de profundidad (Figs. 24 y 25).Fig. 24. Isso. Plaza de la Iglesia.

 Parcela nº 10. 

Ortofotografía del tramo de muralla. Bajo el muro de bloques de hormigón se ve el recorte vertical que se hizo en la plataforma rocosa para construir la muralla y los restos de ella organizados en hileras de mampuestos y capas de mortero de cal. 

Parcela 13. Está situada en el Camino de la Fuente nº 5 (Fig. 20).

 En este solar también se ha documentado el mismo proceso de expolio de la muralla que hemos visto en el solar precedente.  

En este caso, el intento de ganar superficie habitable fue más ambicioso que en el anterior pues se llegó, incluso, a excavar tres oquedades en la plataforma rocosa del cerro sobre el que se construyó la muralla (Figs. 26 y 27). 


La primera está situada en la parte oriental y fue excavada bajo la parcela nº 4. Presenta una superficie de 140 x 130 cm y una altura máxima de 182 cm. 

Dispone de un pavimento compuesto por baldosas de barro cocido (21 x 21 cm) de color rojo (Fig. 28).

jueves, 4 de diciembre de 2025

FORTALEZA MEDIEVAL DE ISSO / 28

 

Por otra parte, tenemos evidencia del uso de tapiales en la construcción de la fortaleza.

 Estos sirvieron para dar forma a diferentes materiales (tierra, argamasa y mampuestos) que fueron ordenados y compactados dentro de los límites impuestos por los encofrados.

 La elección de los materiales y la manera de disponerlos dieron lugar a distintos tipos de tapia (López Martínez, 1999). 

Antes de continuar queremos explicar el significado preciso de los términos que vamos a utilizar al describirlas a lo largo de este artículo:

“Tapial” para referirnos al tablero característico con que se encofran las tapias. 

Está formado por un conjunto de tablas dispuestas horizontalmente, unidas con unos listones, también de madera, dispuestos verticalmente y clavados a las tablas, las cabezas de estos clavos, normalmente, sobresalen de la superficie del tapial. 

“Tapia” para el muro, o la parte de muro hecha de una vez con la ayuda del tapial utilizado como cajón. 

Tanto el tapial como la tapia fueron empleados como unidad de medida para describir, proyectar, o encargar una construcción. 

“Tapiería” para denominar el tipo de fábrica o técnica constructiva, así como al conjunto de muros. 

Ninguno de los tres vocablos hace referencia a un material, sino a la técnica que servirá para convertir los materiales en un elemento constructivo, fundamentalmente muros.

 Hemos utilizado el término “mampostería encofrada” para los casos en los que existe alguna duda sobre si los mampuestos fueron colocados, o no, con los métodos de la tapiería.

Hecha esta breve digresión, retomamos el análisis material de la fortaleza y para ello vamos a reparar en varias fotografías que documentan estructuras medievales que fueron destruidas en la segunda mitad del siglo XX. 

Entre ellas, destaca la imagen de una casa desaparecida situada en la parcela 8, en el inicio de la calle del Castillo, frente a la iglesia parroquial de Santiago (Fig. 21). 

Las fotografías evidencian que la vivienda se adosó a una estructura de tapia calicostrada que sobresalía por encima del tejado llevando una dirección norte-sur, formando un ángulo de 90º (Figs. 21-23). 


Situados estos restos en planta, no es arriesgado proponer que corresponden a una de las esquinas del torreón sureste de la fortaleza, al que se le adosó, extramuros, una vivienda(Fig. 18). 

Este mismo fenómeno se puede observar en el torreón noroccidental, contra el que se construyó por el norte otra casa (parcela nº 15). 

 

martes, 2 de diciembre de 2025

FORTALEZA MEDIEVAL DE ISSO / 27

 

2.     La fortaleza: análisis de su materialidad


Las referencias escritas que acabamos de mencionar nos obligaban a realizar un estudio pormenorizado de todas las casas del barrio para tratar de identificar posibles restos ocultos de la fortaleza. 

Para ello, fue necesario acometer su levantamiento planimétrico, lo cual permitió, además de localizar varias medianeras en las que se conservaban los restos de la antigua muralla, identificar claramente líneas estructurales relacionadas con el recinto amurallado.  


La planta en la que hemos restituido el perímetro de la fortaleza dibuja una figura cuadrangular con grandes torres en las esquinas (Fig. 18), cuyos vestigios mencionaba el canónigo Lozano en el siglo XVIII. 

En cuanto a la anchura este-oeste del castillo que cita Lozano (55 varas) coincide con lo que nosotros hemos podido comprobar; sin embargo, el eje norte-sur rebasaría en 20 varas la cifra proporcionada por el canónigo.


Las grandes estructuras emergentes, junto a las encontradas como resultado de las prospecciones arqueológicas que hemos realizado en 2019, constituyen las evidencias materiales a partir de las cuales vamos a intentar describir la fortaleza: contorno, elementos, funcionamiento, evolución, etc.


Las casas se construyeron adosadas a la muralla, por el exterior y por el interior del recinto, quedando una clara línea divisoria en el parcelario, consecuencia tanto del salto topográfico entre la zona intramuros y extramuros, como de la preexistencia de la muralla que, en la mayoría de los casos, ha desaparecido. 


Las secciones de las viviendas han permitido verificar que las construidas intramuros estaban a una cota más alta que las que se adosaron a la muralla por el exterior (Fig. 19). Esta diferencia de altura, comprobada en todas las parcelas, responde al aprovechamiento de la topografía que se hace siempre a la hora de diseñar el perímetro de una fortaleza, con el fin de que esta se encuentre más elevada que el territorio circundante. 

En el caso de Isso, se ha detectado que se construyó aprovechando una muela rocosa poco elevada, que actualmente se encuentra enmascarada por las construcciones posteriores y por el propio castillo.



En la mayoría de los lugares en los que se ha analizado la base rocosa, sobre la que se
levantó el perímetro amurallado, hemos corroborado que antes de construirlo se hizo un recorte artificial de la plataforma rocosa creándose en algunos puntos un auténtico escalón, en unos casos completamente vertical (Fig. 24) y en otros inclinado (Fig. 28). El análisis del parcelario y de los muros de las viviendas ha permitido constatar la existencia de algunos tramos de muralla reutilizados como una gruesa medianera en la que se han apoyado las viviendas 
construidas extramuros (Fig. 30).







Con el paso del tiempo, los propietarios de estas casas, con el objetivo de ganar superficie habitable, llevaron a cabo una progresiva destrucción de la muralla hasta el punto de hacerla desaparecer. 

Esta invasión de su espacio explica en parte la irregularidad de estas viviendas
caracterizadas por presentar una arquitectura popular construida con materiales pobres.


En el frente septentrional de la fortaleza, al estar las viviendas construidas a una cota más


baja, fue posible excavar pequeñas cuevas en el sustrato rocoso sobre el que se apoya la propia muralla (Figs. 26 y 27). 

Con independencia de que algunos de sus restos se hayan conservado o no como medianería, su trazado ha dejado una huella indeleble en el parcelario.


lunes, 1 de diciembre de 2025

FORTALEZA MEDIEVAL DE ISSO / 26

 

2.     La fortaleza: fuentes escritas

La elección del lugar exacto en el que se construyó la fortaleza no se puede explicar sin el promontorio rocoso sobre el que se eleva, de manera que un accidente natural facilitó las condiciones defensivas de un edificio que dominaba un territorio en el punto por donde pasa una importante vía de comunicación que une el Levante con Andalucía central, así como una de las acequias principales que riegan la huerta de esta población, la acequia de la Fuente. 

Aunque el recinto catastral desapareció en buena parte, fagocitado por las viviendas que allí se construyeron, algunos restos monumentales han llegado visibles hasta nuestros días. No obstante, podemos hacernos una idea bastante aproximada de la fortaleza gracias a las fuentes escritas, corroboradas por los datos arqueológicos obtenidos en 2019. 

Toda esta información, que será analizada en los siguientes epígrafes, apunta a la existencia de un recinto de planta de tendencia rectangular, con una gran torre en cada esquina y, posiblemente, otras de menor tamaño en el centro de los frentes oeste, norte y este de la muralla (Fig. 18).

La descripción de la fortaleza más antigua que conocemos forma parte de las Relaciones Topográficas (1576): “[…] e que en la guerta de Yso, que esta media legua desta villa [de Hellín] ay un castillo de torres fechas con tierra, con costra de argamasa el qual dicho castillo es tan antiguo que asi todo esta caydo e derribado, e que en el dicho castillo no a avido ni ay armas ningunas”. “[…] como media legua de la dicha villa [de Hellín] estan las guertas de Yso e fuente e agua della, con que se riega y que en la dicha parte y eredades ay un castillo y en el quedan algunas torres buenas e paresçe ser muy antiguas e que en la dicha parte se han hallado e hallan de cada dia edificios de casas, las quales estan caydas, e solamente se hallan los cimientos, por los quales paresçe son tan antiguas que no ay memoria mas de que se dize que fue lugar muy antiguo” (Carrilero, et al., 2014, pp. 113-131).

En 1796, el canónigo Lozano describe el mismo recinto:  “El castillo inmediato a la plaza conserva lienzos de muralla, cuya longitud de Norte a Sur tiene 70 varas [58,51 m], como 55 [45,97 m], su latitud de oriente a Ocaso. 

La fábrica de argamasa, sus cimientos con 9 palmos de diámetro [1,88 m]; y cuatro torres en los ángulos, llaman demasiado la atención. […] 

También con actos subterráneos a distancia de 200 pasos, respecto del Castillo. 

La mina es profunda, y pueden caminar por ella dos hombres en línea. Parece dirigirse al Castillo semejante conducto […]” (pp. 34-43).

Los autores de los siglos XIX y XX suelen recoger la información aportada por las Relaciones Topográficas y por el canónigo Lozano, sin aportar datos nuevos (Ceán, 1832, p. 84; Madoz, 1847, p. 165; Blanch, 1866; p. 45; Amador, 1912, pp. 924-928).