PASADO

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LA SOBERBIA TIENE UNA HIJA Y ES LA INGRATITUD, (EL QUIJOTE)

viernes, 18 de septiembre de 2026

TIEMPOS ANTERIORES / 3

 

Reflexiones a los 41 Años:

Aperos agricolas / Años 50

 Buceando en mi pasado encuentro una infancia atormentada.

Recuerdo mis temores, de niñez y juventud, como una pesada losa en donde apenas podía escapar, quizá, el final de esta situación la debería ubicar a los 18 años, cuando se produjo mi estirado de cuerpo, y con ello, la mejora de mi autoestima. 

En la libreta origen de estas reflexiones, hago mención del oscurantismo y el silencio, que los padres ejercían sobre los hijos por el sombrajo permanente de la reciente "Guerra Civil"  Donde el objetivo primero era, el de inculcarnos la no rebeldía sobre lo establecido por el régimen.

En cualquier caso creo, que esa situación en cuanto a la búsqueda de libertad, no debí echarla de menos, pensemos el espantoso sometimiento que les tocó vivir durante varias décadas, a quienes lucharon en el bando perdedor, así como el control en todo el sistema educativo, posterior al conflicto, los filtros funcionaban con espantosa perfección, dicho esto, lo que percibo ahora es una adolescencia semi frustrada.

Al ser el sexto de la familia y último hijo, ¡ por cierto!, cuando nadie me esperaba, llegué más bien como una desagradable sorpresa en el año 1.950, cuando las dificultades de la familia para salir adelante eran bastante serias, por tanto, intuyo que mis primeros años  debí de ser una dificultad más para  mis padres, a la hora de poner algo en los platos para toda la familia.

 A todos les tocaba arrimar el hombro, de ahí, que la Josefa de Juarez (vecina), y mi hermana María, se les multiplicó el trabajo, mientras mi madre y los demás hermanos andaban echando jornales y ayudando en el cuido de tierras arrendadas, principal sustento.


  Cumplidos los 6 años mi ,situación lo mismo que la de la familia iría mejorando, sin embargo, me convertí en el  mandado por todos al ser el más peque, en cualquier caso he sido para todos el mimado de la familia, lo cierto, que no lo tengo muy claro.

Paso a relatar los recuerdos sobre mis primeros temores.

 Cuando yo tenía 10 años,  llegó  la herramienta imprescindible para poder  cultivar las tierras arrendadas del señorito  Damian.

 "La mula" . Herramienta fundamental para toda clase de menesteres agrícolas y de movilidad.


  Fuerte y corpulenta y con un problema en un ojo, que la convirtió en un animal muy proclive al espanto.

 Recuerdo las curas que mi padre y mis hermanos le hacían, con una especie de piedra azul molida colocada sobre un cartón doblado en forma de canaleta, que sujetaban lo mas próximo al ojo y cuando lo tenia abierto, se soplada con un canuto de caña de unos 30 cm, la respuesta del animal era bastante violenta con bastante peligro para quienes la rodeábamos.



La cura no surtió efecto y el animal acabo perdiendo toda la vista del ojo izquierdo.

Esa circunstancia la transformó en un animal muy peligroso,debido que cualquier ruido que no veía por esa parte, reaccionaba con movimientos bruscos,obligandonos a estar pendientes para sujetarle. 

 Alentado por mi hermano Juan, un dia en la puerta de casa le puso la cabeza con un solo ramal de sujeción y me ayudó  a montar a pelo como cabía esperar se asustó de un ruido procedente de la parte que no tenía visión, dio un salto parecido al de los toros de los rodeos americanos, y allí quedé yo en el aire y aterricé como pude.

 Nunca más volví a montar, esta cuestión da  idea de mis miedos, otro más atrevido habría reaccionado con motivación y no se habría rendido, en mi caso, no volví a intentar montar, ni en los días más duros de trabajo, cuando el animal acababa  extenuado tirando de la vertedera.



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